27 de septiembre de 2026

La elección del adobe sobre el concreto en la reconstrucción de una comunidad de Guerrero tras el huracán Otis: beneficios y sostenibilidad

Transformando la Reconstrucción Habitacional

El futuro de la vivienda a menudo se vincula con el desarrollo de ciudades inteligentes y la adopción de métodos de construcción industrializados. Sin embargo, en situaciones de desastre, como huracanes o terremotos, muchos programas de reconstrucción tienden a recurrir a modelos estándar que no siempre consideran las particularidades climáticas, culturales y sociales de las comunidades afectadas.

Cooperación Comunitaria, una organización mexicana fundada en 2012, ofrece un enfoque distintivo. Desde su creación, ha colaborado con comunidades rurales e indígenas para reconstruir sus hogares de manera más segura y adaptada a sus necesidades. Su origen radica en la arquitectura y la ingeniería civil, motivado por la preocupación por la pérdida de viviendas tradicionales, que estaban siendo reemplazadas por estructuras construidas con materiales industrializados. Con el tiempo, su trabajo ha evolucionado para abordar los eventos climáticos de manera más integral.

“La creciente intensidad y frecuencia de fenómenos naturales nos llevó a centrarnos en la gestión integral del riesgo, creando estructuras que sean no solo más resistentes, sino también productivas y ambientalmente sostenibles”, comenta Isadora Hastings García, arquitecta y coordinadora general de la organización.

Reconstrucción en Cacahuatepec

Tras el huracán Otis en 2023, Cooperación Comunitaria implementó su enfoque en Cacahuatepec, una zona rural de Acapulco, Guerrero. Las comunidades optaron por regresar a materiales tradicionales, como adobe, madera, teja y bajareque, técnicas que habían sido abandonadas. Este proceso se sustentó en formas de organización comunitaria ya existentes, como asambleas y trabajo colectivo.

Este fenómeno es relevante en un país que ha enfrentado un creciente desplazamiento forzado debido a desastres naturales. Un diagnóstico reciente sobre desplazamiento forzado interno en México identificó más de un millón de desplazamientos entre 2013 y 2023, muchos de ellos relacionados con huracanes e inundaciones. La pérdida de viviendas, cultivos y acceso a recursos básicos ha llevado a numerosas familias a abandonar sus hogares.

Cacahuatepec, alejado de la imagen turística de Acapulco, presenta un entorno rural con caminos de terracería y casas dispersas. Tras el paso de Otis, la organización llevó a cabo procesos de reconstrucción en 24 localidades, donde los daños evidenciaron problemas previos, como la dependencia de pozos comunitarios para el acceso al agua y la falta de saneamiento adecuado.

El Desafío de la Homogeneidad en la Construcción

Los sismos de 2017 en México son un ejemplo de cómo las reconstrucciones pueden resultar inadecuadas. A través del Fideicomiso Fuerza México, se reconstruyeron casi 5,000 viviendas, muchas de las cuales compartían un diseño homogéneo que no se adaptaba a las condiciones climáticas ni a las particularidades del entorno local. Este enfoque resultó en viviendas que no respondían a las necesidades de las familias afectadas, perdiendo así la conexión con las formas tradicionales de construcción.

Hastings señala que, en ese contexto, los apoyos estaban orientados a la compra de materiales industrializados, lo que limitaba la posibilidad de utilizar recursos locales y naturales. Esta tendencia se ha vuelto más evidente en reconstrucciones recientes, donde muchas familias reciben dinero directamente sin la orientación técnica necesaria, lo que favorece el uso de materiales que no son adecuados para el clima local.

Recuperando Técnicas de Construcción Tradicionales

La llegada del huracán Otis revitalizó el uso del adobe en Cacahuatepec, donde aún existían casas de adobe con décadas de antigüedad. Las nuevas viviendas combinan este material con técnicas estructurales modernas que mejoran su capacidad para resistir fenómenos climáticos. El uso de refuerzos, cimentación de piedra y techos de teja ha permitido que estas construcciones sean más frescas y adecuadas para las altas temperaturas de la región.

La reconstrucción de las cocinas fue crucial, ya que este espacio es vital en las casas rurales. Cooperación Comunitaria trabajó para reforzar estas áreas e incorporar estufas que ahorran leña, adaptando el enfoque a las preferencias y necesidades de las comunidades.

Construcción Colaborativa y Participativa

El proceso de reconstrucción comienza con la participación activa de la comunidad. Cooperación Comunitaria realiza asambleas y diagnósticos que permiten comprender las necesidades locales y priorizar los espacios a reconstruir. Este enfoque colaborativo puede tomar un año, pero asegura que el resultado final refleje las verdaderas necesidades de las familias.

En Cacahuatepec, el trabajo incluyó recorridos casa por casa para identificar las viviendas más afectadas y las familias que necesitaban apoyo. La participación comunitaria se mantuvo durante toda la obra, lo que permitió a los residentes aprender sobre el mantenimiento de los nuevos materiales y cómo organizarse para realizar la construcción de manera colaborativa.

Construyendo un Futuro Más Resiliente

Isadora Hastings enfatiza que una vivienda segura puede ser clave para que las familias permanezcan en sus comunidades. La ubicación de la construcción es crucial, ya que el riesgo varía según el entorno. En algunas ocasiones, esto ha llevado a reubicar viviendas dentro de la misma comunidad para evitar zonas de alto riesgo.

El enfoque de Cooperación Comunitaria va más allá de la simple reconstrucción de viviendas; busca reducir la vulnerabilidad de las estructuras y fortalecer la resiliencia de la población ante fenómenos climáticos. La gestión integral del riesgo implica crear construcciones que no solo sean resistentes, sino que también contribuyan a la sostenibilidad ambiental y social. Reconstruir rápidamente no es suficiente si las familias siguen expuestas a los mismos riesgos a largo plazo.