25 de septiembre de 2026

Revolucionaria tecnología para salvar el cabello durante el cáncer: el desafío del costo

La experiencia de elegir una peluca durante el tratamiento oncológico

Un nuevo capítulo en la vida de Tania

Tania, un nombre ficticio para preservar su privacidad, se observa en el espejo mientras un especialista ajusta su peluca. Opta por una opción larga, con ondas suaves y puntas rubias, que cae delicadamente sobre sus hombros. Se encuentra en Enzo Hair Society, una tienda dedicada a pelucas y sistemas capilares en la Ciudad de México. Las estanterías a su alrededor exhiben una variedad impresionante de maniquíes, cada uno mostrando diferentes estilos y colores de cabello. Junto a ella, su madre Ana María examina las alternativas disponibles antes de que Tania elija una peluca que le será donada para una celebración de XV años, donde participará con otras adolescentes en tratamiento contra el cáncer.

Una de las inquietudes de Tania se centra en la comodidad, ya que hace más de un año, al iniciar su quimioterapia y experimentar la caída del cabello, su madre le compró una peluca que le resultó incómoda y le causó picazón, lo que la llevó a usarla poco.

Alternativas ante la pérdida del cabello

Las pelucas representan una alternativa frente a la pérdida de cabello que algunos tratamientos oncológicos pueden causar. A pesar de que parecen simples, su diseño y fabricación influyen considerablemente en la experiencia de uso. Algunos hospitales también emplean tecnología para minimizar la caída del cabello antes de que suceda, mediante el enfriamiento del cuero cabelludo, conocido como scalp cooling, que se utiliza en ciertas quimioterapias para conservar parte del cabello. Sin embargo, el acceso a estas opciones varía según el tipo de cáncer, el tratamiento, la disponibilidad y el costo.

La caída del cabello es un efecto secundario común en los tratamientos oncológicos, afectando a cientos de miles de personas en México. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer estima que en 2024 habrá 201,137 nuevos casos de cáncer, con más de la mitad de ellos en mujeres y el cáncer de mama como el más diagnosticado, con 34,055 casos.

Impacto emocional de la alopecia

La pérdida de cabello suele comenzar unas semanas después de iniciar ciertos esquemas de quimioterapia y, aunque en la mayoría de los casos es temporal, la forma en que cada persona vive esta experiencia varía considerablemente. Cynthia Villarreal, oncóloga médica especializada en cáncer de mama y directora del Instituto de Oncología de TecSalud en Monterrey, ha observado que algunas pacientes se preocupan por su cabello desde la primera consulta, mientras que otras lo consideran menos relevante frente a los demás aspectos del tratamiento. “Es algo muy personal”, comenta Villarreal.

Además, la pérdida del cabello puede hacer visible un diagnóstico que muchas personas prefieren mantener en privado. Un estudio de 2021 con 213 pacientes que experimentaron alopecia por quimioterapia reveló que esta situación impactó sus relaciones, actividades cotidianas y estado emocional, generando sentimientos de tristeza y enojo. La experiencia no es uniforme; las personas más jóvenes reportaron sentirse más afectadas, y se identificaron variaciones en la respuesta según género, nivel educativo, ingresos y acceso a servicios de salud.

La experiencia de los jóvenes con cáncer

Para los niños y adolescentes, la pérdida de cabello también puede tener un fuerte impacto en su vida escolar. Una investigación en Colombia con pacientes de entre 9 y 12 años mostró que muchos se sentían incómodos con su apariencia y enfrentaban burlas y rechazo de sus compañeros. Lucía ha sido testigo de estos cambios en su hija Dulce, quien a sus 11 años recibe tratamiento oncológico. Tras perder su cabello, Dulce comenzó a evitar salir de casa y a no querer asomarse a la calle.

El festejo de XV años en el que Tania participará es organizado por Promesas MINOZ ARMY, un grupo de admiradoras de BTS que desde 2022 celebra eventos para jóvenes con cáncer. Esta iniciativa colabora con la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC), que apoya a pacientes y sus familias en situaciones económicas difíciles durante el tratamiento, ofreciendo alojamiento, alimentación y atención psicológica.

La realidad de la leucemia en la infancia

Guadalupe también llevó a su hija Evelyn a Enzo Hair Society para que eligiera una peluca donada. Evelyn, quien padece leucemia, comenzó a pasar más tiempo en su habitación tras la pérdida de su cabello, lo que afectó significativamente su autoestima. La leucemia es el diagnóstico más común entre los casos de cáncer infantil en México, con un estimado de 7,000 nuevos casos al año en niños y adolescentes, y cerca del 49% de estos corresponden a leucemias.

Opciones de conservación del cabello durante el tratamiento

Para pacientes con leucemia, el uso de enfriamiento del cuero cabelludo no es recomendable. La oncóloga Villarreal explica que esta tecnología puede aplicarse a muchos tumores sólidos, pero no a cánceres hematológicos. La efectividad del enfriamiento capilar depende del tratamiento y de la evaluación individual de cada paciente. Este sistema, que funciona con una máquina similar a un refrigerador, enfría el cuero cabelludo mientras se administra la quimioterapia, lo que puede ayudar a conservar parte del cabello.

En un estudio realizado por Villarreal y su equipo en Monterrey con 76 pacientes que usaron DigniCap entre 2016 y 2020, se observó que un 74% de las pacientes conservó suficiente cabello para no requerir peluca. Sin embargo, es importante destacar que el uso de esta tecnología no garantiza la conservación total del cabello y que muchas pacientes deben lidiar con la caída parcial incluso bajo el tratamiento de enfriamiento.

Desafíos y costos del enfriamiento capilar

A pesar de los beneficios del enfriamiento capilar, el costo sigue siendo una barrera significativa. Se estima que un equipo de DigniCap puede costar alrededor de 906,000 pesos mexicanos (aproximadamente 53,000 dólares) más IVA, y cada sesión ronda los 4,500 pesos (295 dólares). Estos gastos se suman a los costos ya elevados de un tratamiento oncológico, que en promedio puede oscilar entre 99,000 y 148,000 pesos para el cáncer de mama, excluyendo gastos indirectos como transporte y pérdida de ingresos.

La cobertura de seguros también es un factor determinante. Muchas pólizas internacionales incluyen el enfriamiento capilar, mientras que las aseguradoras nacionales suelen clasificarlo como un procedimiento estético, por lo que rara vez lo cubren. Aunque existen equipos en el sector público, su mantenimiento ha sido un desafío, y la disponibilidad varía.

La evolución de las pelucas para pacientes oncológicos

Las primeras pelucas que Promesas MINOZ ARMY logró para una celebración llegaron por internet. Sin embargo, las integrantes del grupo pronto se dieron cuenta de que encontrar pelucas adecuadas para pacientes oncológicas era más complicado de lo que pensaban. Existen iniciativas como Movimiento Rapunzel, que recolecta cabello para hacer pelucas, pero la calidad y la adaptabilidad de las pelucas pueden variar enormemente.

En Enzo Hair Society, se busca ofrecer una diferencia significativa en el diseño de las pelucas. Jessica Castillo, gerente de negocio en Enzo, explica que la industria ha evolucionado de enfocarse en el entretenimiento y la estética a priorizar el bienestar y la salud. Las pelucas de grado médico están diseñadas con materiales suaves y transpirables, con ajustes personalizados que permiten un mejor confort para quienes han perdido el cabello.

Un futuro esperanzador para las pacientes oncológicas

El precio de las pelucas en Enzo varía entre 1,800 y 46,000 pesos (de 106 a 2,700 dólares), dependiendo de los materiales y el nivel de personalización. Para la celebración de este año, ocho adolescentes participarán, de las cuales cuatro necesitarán una peluca, y Enzo se comprometió a donarlas. Castillo describe este acto como uno de los momentos más significativos de su labor, ya que busca brindar un poco de normalidad y bienestar a las jóvenes que enfrentan esta difícil situación.

En este contexto, la elección de una peluca no es solo una cuestión estética, sino un paso hacia la recuperación de la confianza y la identidad personal durante un momento tan desafiante como el tratamiento oncológico. A medida que la tecnología avanza, también lo hacen las posibilidades de que estas jóvenes recuperen parte de su imagen y se sientan más seguras y cómodas en su piel.