Desde hace más de diez años, la meta de limitar el calentamiento global a 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales ha sido un pilar fundamental de la política climática global. Este umbral representa el punto crítico donde los riesgos asociados con el cambio climático se vuelven significativamente más graves. Sin embargo, un reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha señalado que, bajo las políticas actuales y las proyecciones a corto plazo, es probable que se sobrepase este límite en un futuro cercano.
Perspectivas del nuevo informe del PNUMA
El informe titulado «Limiting Overshoot», publicado el 2 de septiembre, indica que el planeta probablemente superará los 1.5 °C en los próximos años. El escenario más optimista prevé un aumento máximo alrededor de 1.8 °C, mientras que otras proyecciones sugieren picos que podrían sobrepasar los 2 °C. El PNUMA describe una trayectoria de «sobrepaso, punto máximo y descenso», que busca controlar el aumento de la temperatura, limitar el tiempo durante el cual se mantenga por encima de los 1.5 °C y eventualmente regresar a niveles más bajos.
Esta nueva evaluación representa un cambio significativo en la respuesta internacional al calentamiento global. A pesar de que los 1.5 °C siguen siendo un objetivo clave en el marco del Acuerdo de París, el foco ahora se desplaza hacia la magnitud y duración del sobrepaso de este umbral crítico.
El año en que se superó el umbral
En 2024, la temperatura media global alcanzó aproximadamente 1.55 °C por encima de los promedios registrados entre 1850 y 1900, según datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Este fue el año más cálido registrado en 175 años y se considera que fue el primer año natural completo en el que se superó la barrera de 1.5 °C. Este dato refleja tanto la tendencia a largo plazo provocada por el cambio climático como variaciones naturales que pueden influir temporalmente en las temperaturas.
La OMM aclara que, aunque 2024 mostró un aumento significativo, eso no implica que el mundo haya cruzado de manera sostenida el umbral de los 1.5 °C. El informe del PNUMA se centra en el concepto de sobrepaso, que describe una trayectoria en la que la temperatura supera temporalmente un nivel determinado antes de alcanzar un pico y eventualmente comenzar a descender.
Impactos del calentamiento en la sociedad y el medio ambiente
El grado de sobrepaso y su duración dependerán en gran medida de las emisiones de gases de efecto invernadero en los próximos años. Cada fracción adicional de grado incrementa los riesgos asociados con el calentamiento global. Alcanza un nivel de 1.6 °C, 1.8 °C o más de 2 °C, y los riesgos varían, lo que subraya la importancia de limitar incluso las más pequeñas variaciones en la temperatura.
El PNUMA señala que cada incremento de temperatura y cada año por encima de 1.5 °C intensifica los impactos del cambio climático. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha concluido que los daños aumentan a medida que se incrementa la magnitud y duración del sobrepaso. Un calentamiento más severo también eleva el riesgo de alcanzar puntos de inflexión que podrían desencadenar transformaciones profundas e irreversibles en el clima.
Desafíos para la adaptación y el futuro climático
La duración del sobrepaso también influye en las posibilidades de adaptación de las sociedades y ecosistemas. Un calentamiento prolongado y mayor acentuaría los efectos sobre la salud pública, la seguridad alimentaria, el acceso al agua, las ciudades, la infraestructura y las economías, acercando a ciertos sistemas a sus límites de adaptación. Algunos efectos podrían ser irreversibles incluso si se logra reducir la temperatura por debajo de 1.5 °C, especialmente en escenarios donde el calentamiento alcanza niveles extremos.
Estrategias para mitigar el calentamiento global
El primer paso crucial para revertir esta tendencia es reducir de manera rápida y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero, con el objetivo de alcanzar emisiones netas cero. Lograr un equilibrio en las emisiones de CO₂, acompañado de una reducción significativa de otros gases de efecto invernadero, es fundamental para detener el aumento del calentamiento global. Para lograr descensos en la temperatura, sería necesario alcanzar emisiones netas negativas, lo que implica extraer de la atmósfera más dióxido de carbono del que se emite.
El PNUMA considera que la eliminación de CO₂ jugará un papel esencial en cualquier trayectoria que busque regresar por debajo de los 1.5 °C tras el sobrepaso. Las estrategias para lograr esto incluyen procesos naturales, como la reforestación, así como tecnologías diseñadas para capturar y almacenar el CO₂ durante períodos prolongados. La escala de estas soluciones dependerá del aumento previo de la temperatura; un sobrepaso mayor requeriría la eliminación de cantidades más significativas de carbono.
La urgencia de la acción climática
El PNUMA resalta que la reducción inmediata de emisiones debe ser el enfoque central de la respuesta global al cambio climático. El informe aboga por avanzar hacia emisiones netas cero, acelerar la transición de combustibles fósiles a energías renovables, reducir las emisiones de metano y fortalecer las medidas de adaptación. El sobrepaso de 1.5 °C marca el inicio de una nueva fase en la crisis climática, donde las decisiones tomadas en los próximos años serán determinantes para definir la magnitud del calentamiento y el tiempo que se mantendrá por encima de este umbral. En este contexto, cada décima de grado cuenta.

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