27 de septiembre de 2026

Las abejas sin aguijón de la Amazonía obtienen derechos legales gracias a la labor de una científica peruana

Los derechos legales de las abejas sin aguijón en la Amazonía peruana

La cuestión sobre si las abejas pueden tener derechos ha evolucionado de una discusión filosófica a una realidad legal. En 2025, las 175 especies de abejas sin aguijón de la Amazonía peruana fueron reconocidas como los primeros insectos en el mundo en obtener derechos legales. Este avance es el resultado del trabajo de Rosa Vásquez Espinoza, una destacada bióloga química y conservacionista peruana, quien ha logrado conectar diversas áreas de estudio que, a menudo, la ciencia aborda de manera aislada: la deforestación, los polinizadores, el conocimiento indígena y la salud de los ecosistemas.

Su investigación ha sido fundamental para establecer, por primera vez, una relación científica entre la pérdida de bosque amazónico y el declive de las abejas sin aguijón. Gracias a su labor, ha sido reconocida como una de las cinco laureadas de los Premios Rolex 2026, un apoyo crucial que permitirá a su organización, Amazon Research Internacional, expandir su proyecto a una escala mucho mayor.

La investigación que cambió el panorama para las abejas

En 2020, Rosa Vásquez Espinoza inició su investigación sobre las abejas sin aguijón de la Amazonía peruana. Uno de los aspectos que despertó su interés fue la miel de estas abejas, utilizada desde tiempos ancestrales por comunidades indígenas por sus propiedades medicinales. Al someter la miel a análisis en laboratorio, la bióloga y su equipo encontraron evidencia científica que respaldaba estas prácticas tradicionales, que hasta ese momento habían sido poco exploradas en el ámbito académico.

Este descubrimiento inicial abrió la puerta a una investigación más amplia. Rosa, que creció entre los Andes y la selva amazónica, desarrolló junto a Amazon Research Internacional una metodología que combina el análisis científico, el trabajo de campo y el conocimiento indígena para estudiar las poblaciones de estas especies y las amenazas que enfrentan. Su trabajo ha abarcado más de 40,000 hectáreas de selva, localizando más de 300 colmenas silvestres y registrando aproximadamente 1.6 millones de abejas sin aguijón.

La información recopilada permitió establecer el primer vínculo científico entre la deforestación y el declive de estas abejas en la Amazonía, un hallazgo crucial dado que estos insectos son polinizadores vitales para muchas plantas del bosque tropical, afectando directamente las redes ecológicas de las que dependen tanto los sistemas alimentarios como las comunidades humanas. “Si las abejas desaparecen, no solo perdemos su red de polinización”, advertía Rosa. “También está en juego la medicina, la cultura y el patrimonio asociados a ellas”.

Un cambio significativo en la protección legal

A pesar de la evidencia sobre la situación crítica de las abejas, el siguiente desafío fue encontrar formas de traducir esos hallazgos en medidas efectivas de conservación. Al buscar mecanismos para proteger a las abejas sin aguijón, Rosa y su equipo enfrentaron un obstáculo significativo: la falta de protección legal específica para estas especies. “Hubo una sensación de que esto era imposible”, recuerda la científica. Sin embargo, surgió una pregunta que, aunque parecía ingenua, reflejaba su determinación: “¿Y si pudiéramos cambiarlo?”.

Este impulso dio lugar a un precedente jurídico. En 2025, se aprobaron ordenanzas en las localidades de Satipo y Nauta, Perú, que reconocieron derechos legales a las abejas nativas sin aguijón, incluyendo el derecho a existir, prosperar y vivir en un ambiente saludable. Este hito convirtió a estas abejas en los primeros insectos en recibir tal reconocimiento legal.

Más allá del reconocimiento: acciones de conservación en marcha

Aunque el reconocimiento legal de las abejas sin aguijón es un paso crucial para la conservación, es importante destacar que una ley por sí sola no puede restaurar hábitats degradados ni garantizar la supervivencia de estas poblaciones. Por ello, el trabajo continúa. Rosa Vásquez Espinoza actualmente colabora con 11 comunidades amazónicas, capacitando a más de 350 indígenas, de los cuales el 70% son mujeres, en apicultura sostenible, investigación ecológica y emprendimiento. Además, su proyecto ha contribuido a la regeneración de 17 hectáreas de selva.

La combinación de investigación científica, conservación y trabajo comunitario ha llevado a Rosa a ser reconocida como una de las cinco laureadas de los Premios Rolex 2026. Este reconocimiento permitirá ampliar el alcance de un modelo que hasta ahora se ha desarrollado de manera local. Con el apoyo de Rolex, el equipo de Rosa planea establecer 10 santuarios para abejas sin aguijón dirigidos por comunidades indígenas y mapear 200,000 hectáreas de hábitat, con el objetivo de crear un corredor de conservación transfronterizo que se extienda hacia Bolivia y a lo largo de las fronteras de Perú con Colombia y Brasil.

Un legado en la conservación de la biodiversidad

Este premio también permitirá a Rosa y su equipo trabajar con una perspectiva a largo plazo, superando las limitaciones impuestas por los ciclos anuales de subvenciones y recaudación de fondos que han limitado el alcance de su iniciativa. Este reconocimiento coincide con el 50 aniversario de los Premios Rolex, que desde 1976 han respaldado a 165 laureados en cerca de 70 países, abordando desafíos ambientales, científicos y sociales urgentes.

El trabajo de Rosa Vásquez Espinoza entra ahora en esta historia, con un enfoque singular en cómo la supervivencia de un diminuto insecto puede conectar la salud de la selva con la polinización, los sistemas alimentarios, la medicina y el patrimonio de las comunidades que habitan la región. El caso de las abejas sin aguijón demuestra que la ciencia puede ser una herramienta poderosa para proteger los ecosistemas a través de la ley, marcando un nuevo camino en la conservación y el respeto hacia la biodiversidad.