Antes de que Medellín adquiriera notoriedad en el ámbito del diseño y las marcas de moda, la ciudad ya había establecido una sólida base industrial centrada en los textiles y la confección. Compañías como Coltejer y Fabricato jugaron un papel crucial en la creación de una red de proveedores y talleres especializados, posicionando a Antioquia como uno de los principales centros manufactureros de Colombia. Con el tiempo, este ecosistema se expandió más allá de la simple producción de telas y prendas, comenzando a establecer conexiones comerciales con mercados externos.
El capital creativo continúa siendo una de las mayores fortalezas de Colombia. Sin embargo, también es crucial considerar otros factores en la ecuación. Las demandas de los fabricantes se ven complementadas por la necesidad de identificar tendencias, ajustar inventarios y lanzar nuevos productos al mercado. En este contexto, la tecnología se convierte en un elemento esencial que permea cada eslabón de la cadena, desde el diseño de las prendas y la adquisición de insumos hasta la logística, la venta en tienda y la interacción con el consumidor.
El dilema del caos en la moda colombiana
Sebastián Díez, presidente de Inexmoda, una organización sin fines de lucro con sede en Medellín, describe el actual panorama de la moda como una «teoría del caos». Esta teoría contrasta el «caos creativo» que distingue a Colombia por su talento y capacidad para generar marcas con el «caos operativo» que surge cuando esa creatividad debe transformarse en estructuras empresariales competitivas a nivel internacional.
“El talento no es nuestro problema. La dificultad radica en convertir esa creatividad en un modelo de negocio y una estructura operativa escalable que pueda replicarse en otros mercados”, afirmó Díez durante la segunda edición del Colombia Fashion Summit (CFS), que forma parte de Nextech by Colombiatex 2026, un evento organizado por Inexmoda en colaboración con la Alcaldía de Medellín.
La brecha tecnológica que frena el crecimiento
Pilar Riaño, fundadora del portal Modaes y presentadora de Nextech, señala que la industria se encuentra en un proceso de transformación continua, donde las empresas deben gestionar el corto plazo sin perder de vista las tendencias que podrían redefinir el sector, como la inteligencia artificial (IA) y la sostenibilidad.
No obstante, la brecha no solo se relaciona con el acceso a nuevas herramientas, sino con el conocimiento sobre cómo y dónde emplearlas. Un estudio reciente revela que el 72% de las empresas encuestadas ha implementado IA en áreas clave de su estructura. Sin embargo, el verdadero desafío surge al intentar integrar estas herramientas en procesos que han funcionado durante años de manera diferente y convertir la información en decisiones empresariales efectivas.
En una industria acostumbrada a trabajar con la experiencia y la intuición, digitalizar no se limita a la adopción de un nuevo software, sino que implica la conexión de áreas que frecuentemente operan de manera aislada, como diseño, compras, producción, inventarios, tiendas físicas y comercio electrónico. Esto es esencial para asegurar que los datos generados en una fase no se pierdan antes de llegar a la siguiente.
Innovación y automatización en la industria de la moda
Rosa Fernández Velilla, de Prompt Couture, una consultora europea especializada en IA, enfatizó durante el CFS 2026 que «el acceso a la tecnología no te hace diferente, lo que realmente te hace único es saber utilizarla a tu favor». Este desafío es lo que motiva a Medellín a conectar su industria tradicional con el ecosistema tecnológico. Un ejemplo de ello es StartIA Intelligence, una plataforma desarrollada por Ruta N, el centro de innovación y negocios de la ciudad, que utiliza IA para organizar información sobre startups y facilitar la conexión entre empresas que enfrentan problemas y aquellas que pueden ofrecer soluciones.
Aunque esta herramienta no se centra exclusivamente en la moda, su lógica se alinea perfectamente con una industria donde no todas las empresas pueden desarrollar internamente sistemas de automatización. Otro ejemplo de éxito en el retail de moda, impulsado por Ruta N, es LAX Tech, liderada por el emprendedor Sergio Arango Giraldo. Esta startup trabaja con marcas para integrar información que suele estar dispersa entre tiendas físicas, comercio electrónico, CRM y otros canales, con el fin de optimizar la toma de decisiones relacionadas con los puntos de venta y el crecimiento general.
La promesa de los datos en el futuro de la moda
Una de las promesas más debatidas en torno a la digitalización de la moda es que los datos pueden ayudar a disminuir la incertidumbre que históricamente ha afectado a la industria. Cuanta más información se recopila, más precisas pueden ser las previsiones, lo que a su vez permite ajustes más certeros en la producción.
La tecnología está trabajando para reducir esta brecha desde antes de que una prenda exista físicamente. Las herramientas de diseño y simulación 3D permiten probar materiales, cortes y ajustes en avatares digitales antes de cortar el primer metro de tela. Durante Nextech, Fernández Velilla compartió que una de las empresas con las que colabora logró reducir en aproximadamente un 50% sus muestras físicas gracias a estos procesos digitales. Esta ventaja no solo es creativa; cada muestra que no necesita ser fabricada significa menos desperdicio de tela, menos envíos y menos correcciones antes de concretarse.
La importancia del equilibrio entre datos e intuición
Los sistemas pueden combinar ventas históricas, devoluciones, niveles de existencias y otros datos para sugerir cantidades a comprar o reponer. Sin embargo, esto no garantiza que puedan prever con precisión qué productos serán un éxito. «Cuanto más nuevo sea el producto o el mercado, menos información histórica hay para alimentar la predicción», advierte Velilla. Este aspecto subraya un límite interesante de la transformación; los datos son más efectivos cuando existe un pasado del cual aprender, pero la moda siempre intenta adelantarse a lo que aún no ha ocurrido.
Para aprovechar al máximo la tecnología, las empresas deben identificar qué capacidades les faltan. Sebastián Pérez, CEO de Agua Bendita, destaca la importancia de analizar los datos del comercio electrónico para determinar dónde hay potencial de expansión. La marca, originaria de Medellín, tiene presencia en más de 50 países y utiliza pop-ups y otros formatos para probar nuevos mercados, combinando esta experiencia con la información generada por su comercio electrónico.
Construyendo empresas resilientes en un entorno cambiante
La mezcla de datos e intuición se vuelve crucial en un mercado internacional caracterizado por su volatilidad. Carlos Mario Ramírez, de la marca de ropa interior femenina Leonisa, comparte que la compañía se propuso en 2018 convertirse en una organización «centrada en los datos», buscando entender mejor al consumidor para anticipar comportamientos. «Cuando una marca entra a un país nuevo, las predicciones inevitablemente dependen de supuestos. Aquí es donde nuevamente entra en juego la experiencia y la intuición», explica.
Desde la perspectiva de Sebastián Díez, el desafío de la industria textil va más allá de encontrar oportunidades en el mercado internacional. Se trata de crear empresas resilientes, capaces de afrontar dificultades y dotadas de tecnologías operativas que minimicen los problemas. «Puedes tener una marca vibrante. Colombia tiene un gran potencial, pero el enfoque debe estar en convertir esta capacidad creativa en negocios que crezcan sin perder su esencia», concluye. Para que Colombia aproveche la tendencia del nearshoring y satisfaga la demanda de proveedores más flexibles y cercanos, es esencial fusionar su rica tradición textil con una sólida capacidad operativa, garantizando que los datos fluyan y la logística responda eficazmente a las exigencias del mercado.

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