28 de septiembre de 2026

El Impacto de la Violencia contra las Mujeres en la Era de la IA: Ansiedad, Miedo y Silencio

La violencia digital en la era de la inteligencia artificial

En la actualidad, una fotografía compartida en redes sociales puede ser manipulada fácilmente, convirtiéndose en un instrumento para perpetrar violencia digital. Las herramientas de inteligencia artificial generativa son capaces de alterar imágenes convencionales para crear desnudos falsos, contenido sexualizado o incluso videos que simulan agresiones sexuales. Esta evolución tecnológica ha incrementado las formas en que se puede ejercer violencia, así como la rapidez con la que dicho contenido puede ser producido y difundido.

Un reciente informe de ONU Mujeres, titulado «Punto de inflexión: impactos, manifestaciones y vías de reparación de la violencia en línea en la era de la inteligencia artificial», explora este fenómeno a través de las experiencias de 641 mujeres de 119 países. Las participantes incluyen periodistas, defensoras de derechos humanos, activistas, escritoras y comunicadoras públicas. Los hallazgos revelan que una de cada cuatro mujeres encuestadas ha enfrentado algún tipo de abuso facilitado por la inteligencia artificial. Entre las formas de violencia identificadas se encuentran la creación de deepfakes, la difusión no consentida de imágenes y aplicaciones que permiten “desnudar” digitalmente a una persona.

El alcance alarmante de las herramientas de manipulación

La magnitud del problema se hace evidente cuando se examina el potencial de una sola aplicación. Un análisis del Center for Countering Digital Hate, mencionado en el informe, encontró que una herramienta había generado más de 3 millones de imágenes manipuladas mediante “desnudificación” para enero de 2026. En momentos de mayor actividad, la aplicación llegó a crear alrededor de 6,700 imágenes por hora. Sin embargo, el impacto de esta violencia no se limita a la cantidad de imágenes producidas; también abarca el miedo, el desgaste emocional y las decisiones que muchas mujeres se ven obligadas a tomar para evitar nuevos ataques.

El estudio destaca que el 24% de las mujeres encuestadas han recibido diagnóstico o tratamiento por ansiedad o depresión vinculado a sus experiencias de violencia en línea. Un 13% adicional reportó haber sido diagnosticado con trastorno de estrés postraumático (TEPT). El impacto es especialmente significativo entre escritoras y comunicadoras públicas, donde el 39% ha manifestado síntomas de ansiedad o depresión y el 22% ha reportado TEPT. Este daño psicológico se extiende más allá del momento de la agresión, afectando la salud mental y la sensación de seguridad de las afectadas.

Las consecuencias de la violencia digital en la vida cotidiana

El estudio también pone de manifiesto que la violencia digital puede combinar diferentes tipos de agresiones y, en ocasiones, trasladarse al ámbito fuera de internet. Investigaciones han demostrado que las campañas de hostigamiento en línea pueden culminar en acoso físico y agresiones en la vida real. Una de las consecuencias más palpables de este desgaste emocional es la autocensura. El 41% de las encuestadas admitió que la violencia en línea había influido en lo que expresan en redes sociales, mientras que un 19% afirmó que también afectó su trabajo. Entre las escritoras y comunicadoras, la cifra de autocensura en redes alcanzó el 50%.

El panorama es aún más desalentador para las periodistas, cuyo nivel de autocensura ha crecido considerablemente. En una encuesta realizada en 2020, el 30% de ellas se autocensuraba en respuesta a la violencia digital, pero para 2025, esta cifra había aumentado al 45%. Las decisiones de autocensura pueden empezar con acciones que parecen triviales, como evitar expresar opiniones o reducir la actividad en redes sociales. No obstante, sus efectos pueden repercutir en el ámbito laboral. Una periodista que participó en la encuesta relató haber renunciado a su trabajo debido a la presión constante que sufría, lo que también le generó dificultades económicas.

Denunciar no garantiza justicia ni reparación

A pesar de que buscar ayuda es un paso importante, muchas veces este proceso no pone fin al desgaste emocional. Una cuarta parte de las mujeres encuestadas indicó que había denunciado algún episodio de violencia ante la policía, pero solo el 10% de ellas logró que se presentaran cargos contra sus agresores. Entre quienes se acercaron a las autoridades, un 27% reportó haber enfrentado resistencia o negativa para investigar sus casos, y un 24% sintió que recibieron un trato que las culpabilizaba por la situación.

Adicionalmente, un 24% de las encuestadas expresó que se les hizo sentir responsables de evitar nuevas agresiones, ya sea abandonando las redes sociales o moderando su presencia pública. Este enfoque revela una contradicción preocupante: frente a una violencia que puede silenciar a las mujeres, las medidas que se les sugieren para protegerse a menudo implican una reducción de su visibilidad y participación. ONU Mujeres subraya que es fundamental ofrecer apoyo psicológico a las víctimas, contar con autoridades capacitadas para investigar este tipo de agresiones digitales y establecer normativas que obliguen a las empresas tecnológicas a actuar frente a estas problemáticas.

A medida que la producción y distribución de contenido manipulado se vuelve más rápida y accesible, el informe destaca que la investigación, eliminación y respuesta efectiva de las autoridades sigue siendo un proceso lento e incierto. Esto plantea un desafío significativo para la protección de los derechos de las mujeres y la garantía de un entorno digital más seguro.