La creciente amenaza de los microplásticos en los ecosistemas acuáticos
En el ámbito global, la contaminación por microplásticos se ha convertido en una preocupación alarmante, con decenas de millones de toneladas de este material vertidas al medio ambiente cada año. Un reciente estudio publicado en la revista Science Advances ha revelado que, en 2022, los ríos transportaron aproximadamente 263,000 toneladas de microplásticos hacia los océanos, un peso equivalente a unas 26 Torres Eiffel. Este análisis destaca que el 96% de los microplásticos provienen del Sur Global, siendo el sudeste y el este de Asia responsables de más de la mitad de esta cantidad total.
Los microplásticos, que son partículas de plástico de menos de 5 mm, tienen la capacidad de ser arrastrados a la atmósfera, donde pueden ser transportados a grandes distancias antes de regresar a la superficie terrestre y acuática mediante la lluvia, la nieve o la deposición seca. Sin embargo, los ríos no son la única fuente de este tipo de contaminación; un estudio reciente en Suiza ha proporcionado una visión más clara sobre la cantidad de microplásticos que se depositan desde el aire. A lo largo de un año, se estimó que en Suiza se depositan anualmente unas 219 toneladas de microplásticos en áreas por debajo de los 2,000 metros de altitud, de las cuales aproximadamente 78 toneladas caen sobre suelos agrícolas y 10 toneladas directamente en cuerpos de agua.
Desafíos en la medición de microplásticos atmosféricos
Uno de los principales retos en la investigación de microplásticos es la falta de un método estándar para medir la cantidad de estos contaminantes que caen desde la atmósfera. Esta ausencia de un protocolo estandarizado contribuye a la variabilidad en las estimaciones. Muchos de los instrumentos utilizados para medir partículas en el aire no fueron diseñados específicamente para capturar microplásticos. Según Janice Brahney, biogeoquímica ambiental de la Universidad Estatal de Utah, los dispositivos actuales están calibrados para recoger partículas esféricas de ciertas densidades y tamaños, lo que los hace ineficaces para los microplásticos, que presentan formas y densidades variadas.
Brahney ha utilizado un muestreador de deposición que se basa en la gravedad para recoger partículas en caída, aunque este método presenta sus propias limitaciones. Las corrientes de aire pueden provocar un “efecto de sombra del muestreador”, donde algunas partículas son desplazadas lejos del dispositivo, subestimando así la cantidad real de microplásticos depositados. Además, los investigadores miden diferentes aspectos; la concentración de plásticos en el aire no es equivalente a la cantidad que se deposita en el suelo, lo que dificulta la comparación y comprensión de la magnitud del problema.
Fuentes de microplásticos en el medio ambiente
Los microplásticos pueden ingresar al aire a través de diversos procesos. En los océanos, las olas pueden expulsar pequeñas gotas de agua que contienen estos contaminantes; tras la evaporación del agua, las partículas de plástico quedan atrapadas en la atmósfera. Este mecanismo es uno de los más significativos a nivel mundial, según Brahney. En entornos terrestres, las carreteras también contribuyen a la contaminación del aire. Los vehículos, especialmente en áreas urbanas, pueden levantar partículas de plástico de la superficie de las vías debido a la fricción de los neumáticos con el asfalto.
Las tierras agrícolas representan otra fuente notable de microplásticos. Aunque las plantas de tratamiento pueden eliminar parte de este material de las aguas residuales, algunas partículas terminan en el suelo que se utiliza como fertilizante. La combinación de viento, maquinaria agrícola y herramientas puede lanzar estas partículas al aire, contribuyendo aún más a la contaminación. La mayoría de los microplásticos recuperados suelen ser fibras o restos de ropa desintegrada, un problema exacerbado por el auge de la moda rápida, que se ha convertido en una de las principales fuentes de microplásticos en el medio ambiente.
Impacto en el medio ambiente y la salud humana
A pesar de la gravedad del problema, la investigación sobre el impacto de los microplásticos en el medio ambiente y en la salud humana sigue siendo insuficiente. En los suelos, se ha demostrado que los microplásticos pueden alterar características físicas y biológicas, como la estructura del suelo, el ciclo de nutrientes y el pH. En ecosistemas acuáticos, los organismos de agua dulce pueden absorber microplásticos, lo que puede afectar su comportamiento y eficacia en la búsqueda de alimento. Brahney menciona estudios que indican que las nanopartículas en los peces pueden alcanzar su cerebro, alterando su comportamiento y, por ende, su capacidad para alimentarse.
Investigadores como Juyong Brian Kim, profesor adjunto de Medicina en Stanford, están examinando las consecuencias de los microplásticos en el sistema circulatorio humano. Kim ha encontrado que estos contaminantes pueden penetrar en las células que recubren los vasos sanguíneos, provocando cambios significativos en la expresión génica y contribuyendo a una progresión más rápida de enfermedades vasculares.
Perspectivas para la reducción de la contaminación por microplásticos
El problema de los microplásticos probablemente se intensificará a medida que la producción de plástico continúe en aumento. Brahney advierte que, en los últimos cuatro años, se ha generado una cantidad de plástico equivalente a la producida en los diez años anteriores. Para abordar esta crisis, se requiere un esfuerzo coordinado a nivel global y en múltiples niveles organizativos para reducir el uso de plásticos de un solo uso, que representan aproximadamente el 40% de la producción total de plástico y constituyen una parte significativa de los desechos que terminan en el medio ambiente.
