21 de octubre de 2026

Nuevo Estudio: La Relación de los Alimentos Ultraprocesados con el Cáncer Colorrectal No Es Igual para Todos

Incremento del cáncer colorrectal en jóvenes

La incidencia de cáncer colorrectal ha mostrado un aumento sostenido entre la población joven en los últimos años. A pesar de que aún se desconocen las causas exactas de este fenómeno, diversas investigaciones sugieren que los hábitos alimentarios podrían influir en este incremento, especialmente las dietas ricas en alimentos ultraprocesados. Recientemente, un estudio ha llegado a la conclusión de que el impacto de estos productos varía en función de los ingredientes que los componen.

Dirigido por un grupo de científicos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI), el estudio se propuso aclarar las diferencias que existen entre los hallazgos de investigaciones anteriores. Mientras algunas publicaciones asociaban un alto consumo de ultraprocesados con un mayor riesgo de cáncer colorrectal —que abarca tanto el cáncer de colon como el de recto—, otras investigaciones prácticamente descartaban esta relación.

La investigación, que fue publicada en la revista PLOS Medicine, sugiere que la amplia variedad de productos que se engloban dentro de la categoría de alimentos ultraprocesados podría ser una explicación a esta disparidad en los resultados.

Metodología del estudio y hallazgos iniciales

Para abordar esta cuestión, los investigadores analizaron datos provenientes de más de 460,000 participantes del NIH-AARP Diet and Health Study, un seguimiento a largo plazo que se inició en 1995 y 1996 con adultos estadounidenses de entre 50 y 71 años. Durante un promedio de 18.8 años, los participantes proporcionaron información sobre sus hábitos alimentarios mediante un cuestionario que abarcaba 124 alimentos y bebidas, así como detalles sobre porciones, productos bajos en grasa y ricos en fibra, y métodos de preparación.

A lo largo de casi dos décadas, los investigadores determinaron que los ultraprocesados representaban aproximadamente el 43% de la dieta diaria de los participantes. Además, hasta 2018 se registraron más de 10,000 nuevos casos de cáncer colorrectal. Este enfoque metodológico permitió establecer comparaciones entre el consumo de ultraprocesados y la relación con alimentos y nutrientes específicos, facilitando la identificación de patrones que un análisis global no podría revelar.

Consumo de ultraprocesados y su relación con el cáncer

A pesar de la exhaustividad del estudio, no se encontró una relación concluyente entre el consumo total de alimentos ultraprocesados y la incidencia de cáncer colorrectal. Sin embargo, los resultados variaron considerablemente al analizar los diferentes tipos de productos y los nutrientes que aportaban.

Por ejemplo, aquellos participantes que reportaron un mayor consumo de productos a base de carnes y pescados procesados mostraron una incidencia de cáncer colorrectal un 10% más alta en comparación con quienes consumían menos de estos alimentos. En contraste, entre los que consumían más pan, cereales y lácteos ultraprocesados, se observó una disminución en la incidencia de cáncer de aproximadamente un 9%, 16% y 18%, respectivamente.

Los investigadores aclaran que estos hallazgos no implican que el consumo de pan, cereales o lácteos ultraprocesados prevenga el cáncer colorrectal, ni que la ingesta de carnes ultraprocesadas cause directamente estos tumores. El estudio es observacional y ha identificado diferencias que, en opinión de los autores, podrían estar relacionadas con los nutrientes presentes en estos subgrupos de productos.

Análisis de nutrientes y su impacto

Para profundizar en estas diferencias, los científicos analizaron los nutrientes y grupos de alimentos según su origen, utilizando el sistema de clasificación NOVA, que categoriza los alimentos basado en su grado de procesamiento.

Los resultados indicaron que cada 300 miligramos adicionales de calcio consumido a través de alimentos ultraprocesados se asociaba con una reducción del 23% en la incidencia de cáncer. Por otro lado, cuando el calcio provenía de alimentos menos procesados, la asociación también apuntaba hacia una menor incidencia, aunque en este caso de aproximadamente el 10%.

A la inversa, cada porción diaria adicional de carne ultraprocesada se relacionó con un aumento del 8% en la incidencia de cáncer colorrectal, mientras que una porción adicional de carne de otras categorías estuvo asociada con un incremento del 4%.

Consideraciones finales sobre los ultraprocesados

Erikka Loftfield, exinvestigadora del NCI y autora principal del estudio, destacó que aunque no se encontró una relación entre la ingesta total de alimentos ultraprocesados y la incidencia de cáncer colorrectal, sí se observaron asociaciones al analizar grupos de alimentos específicos, alineándose con las recomendaciones dietéticas actuales para la prevención de esta enfermedad.

Es importante señalar que las cifras obtenidas reflejan asociaciones estadísticas y no demuestran que consumir calcio o lácteos a través de productos ultraprocesados sea más beneficioso que hacerlo mediante alimentos menos procesados. Asimismo, los autores reconocen que la preferencia de la población estadounidense por los productos procesados limita el análisis de nutrientes en otras categorías.

El estudio resalta que los ultraprocesados no constituyen un grupo nutricional homogéneo; algunos de ellos pueden aportar componentes que se asocian con una menor incidencia de cáncer, mientras que otros pueden contener ingredientes vinculados a un mayor riesgo. Por lo tanto, clasificarlos únicamente en función de su grado de procesamiento podría ocultar diferencias significativas en su composición y en su posible relación con el desarrollo de enfermedades, incluido el cáncer colorrectal.

Marissa Shams-White, científica principal en ciencias de la población de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer, concluyó que la amplia gama de alimentos y bebidas que se incluyen en la categoría de ultraprocesados complica la evaluación de su relación con el riesgo de cáncer colorrectal, sugiriendo que una clasificación más detallada podría ser necesaria para entender mejor estos vínculos.