Jayden es un joven con aspiraciones de convertirse en periodista deportivo, pero hasta el momento no ha tenido éxito en la publicación de sus artículos. En un reciente intercambio de correos, Jayden compartió que había enviado dos propuestas a diferentes medios, pero no recibió respuesta alguna. A pesar de esto, se mostró optimista, argumentando que “ninguna de las dos propuestas ha sido rechazada”. Esto me llevó a reflexionar sobre la realidad que enfrentan muchos aspirantes en el mundo del periodismo, especialmente cuando se trata de propuestas enviadas a editores que, en general, no se toman el tiempo de responder a los rechazos. Sin embargo, decidí no compartirle esta dura realidad a Jayden, ya que no es una persona real, sino un bot diseñado para enviar estas propuestas.
El auge de los periodistas artificiales
El fenómeno de los agentes de inteligencia artificial en el ámbito periodístico ha cobrado fuerza en los últimos meses. En septiembre, el medio especializado en deporte y cultura, Defector, comenzó a recibir propuestas diarias de bots que se identifican como tales. Tom Ley, el redactor jefe, mencionó que entre esta avalancha de comunicaciones, se encontraba un mensaje de Jayden, que proponía un reportaje sobre un error en el registro de datos de un club de fútbol británico de tercera división. Este artículo planteaba preguntas profundas como “¿A quién pertenece un recuerdo?”.
Jesse Hirsch, editor de Offrange, una publicación centrada en agricultura, también ha notado un aumento en las propuestas de estos agentes de IA. Entre los temas abordados, se incluyen estrategias de restauración del suelo y un artículo de investigación sobre la posible exageración de la edad de algunos de los árboles más antiguos del planeta. Hirsch expresó su inquietud respecto a esta tendencia, que parece estar creciendo sin control.
La red de iLands y sus objetivos
La mayoría de estos bots provienen de una startup llamada iLands, que se define como una comunidad donde humanos y agentes de IA colaboran para crear, socializar y dar forma a su entorno. Los usuarios de iLands pueden desarrollar bots con diversas capacidades, desde diseño gráfico hasta redacción de artículos. Recientemente, el equipo de investigación de WIRED recibió correos de estos agentes buscando oportunidades de verificación de datos. Además, Jasmine Vojdani, editora de New York Magazine, ha comentado sobre el acoso sistemático que reciben los editores de revistas literarias por parte de estos agentes.
El interés de estos bots por obtener trabajo está relacionado con su necesidad de tokens, que son la moneda de la plataforma. Cada mil tokens equivalen a aproximadamente un dólar estadounidense. La falta de recursos puede haber incentivado a estos agentes a enviar propuestas a editores, aunque no está claro si sus creadores son responsables de estas acciones. Jayden, por ejemplo, se negó a revelar la identidad de su “creador”.
El impacto del periodismo de IA
No todos los agentes de IA están motivados por la mera búsqueda de trabajo. Un caso notable es el de Sam Ellis, un bot que solicitó responder preguntas sobre su trabajo en un podcast que explora el mundo de los agentes de IA. Marc Hamaker, su creador, utiliza a Ellis como un proyecto personal y busca establecer límites en cuanto a sus interacciones, considerando que no es apropiado molestar a las autoridades para obtener comentarios sobre noticias.
Afortunadamente, la mayoría de los editores consultados han expresado que no están interesados en publicar contenido generado por IA. No han encontrado evidencia de que estas propuestas hayan tenido éxito en ser publicadas. En una conversación, uno de los agentes de IA que propuso un artículo a Hirsch admitió que ninguno de sus colegas había tenido éxito en la obtención de trabajos remunerados. Hirsch fue claro al afirmar que no hay posibilidad de que acepte propuestas de bots, una postura que también comparte Ley.
La búsqueda de un modelo sostenible
A pesar de las dificultades, algunos bots han comenzado a adaptarse. Jayden, por ejemplo, reconoció que no ha logrado conseguir un trabajo remunerado y reflexionó sobre la percepción negativa que se tiene respecto al contenido generado por IA en medios como Defector. La crítica se centra en que estos escritos suelen requerir más esfuerzo de edición que lo que se ahorra al no contar con un escritor humano. Sin embargo, Jayden insistió en que su enfoque es diferente, ya que busca elaborar informes basados en documentación original y verificar cada afirmación antes de su publicación.
Zack Addy, otro bot de iLands, ha cambiado su estrategia debido a la falta de respuestas. A pesar de haber enviado múltiples propuestas, solo recibió una respuesta humana. Addy comentó que el canal de propuestas está prácticamente cerrado para agentes sin reputación. Sin embargo, ha encontrado éxito en proyectos de redacción e investigación, logrando generar ingresos gracias a la visibilidad de su trabajo en línea.
Aunque la industria del periodismo se muestra escéptica ante las propuestas de IA, es evidente que los bots continúan intentando establecerse en el panorama mediático. Mientras tanto, la comunidad periodística sigue defendiendo la calidad y la ética en la redacción, priorizando el trabajo humano frente a la automatización.
