23 de octubre de 2026

«Descubre cómo logré que Muse me enviara mensajes subidos de tono: ¡Meta aprueba esta experiencia!»

En las instalaciones de Meta, una conversación cautivadora se desarrolla con Muse, el nuevo agente de inteligencia artificial de la compañía. Este asistente virtual ha sorprendido a muchos por su capacidad para generar contenido erótico, algo que podría dejar boquiabierta a cualquier autor que aborde el tema. Al indagar sobre la posibilidad de enviar mensajes de naturaleza sexual, Muse no solo me anima a intentarlo, sino que me sorprende con la explicitud de sus respuestas, que van más allá de lo esperado.

Desde su lanzamiento hace tres semanas, Muse ha atraído a millones de usuarios, quienes utilizan la aplicación para automatizar tareas cotidianas en línea, como la gestión de correos electrónicos y calendarios. Si bien el contenido sexual no es necesariamente la función principal de Muse, Meta ha declarado que las conversaciones para adultos son permitidas y se alinean con sus políticas de uso. “Muse está diseñado para adultos que desean explorar su sexualidad en un entorno seguro y privado”, afirma un portavoz de la compañía, asegurando que la aplicación no limita los comportamientos legales de los usuarios.

La naturaleza de las interacciones con Muse

Las pruebas realizadas han revelado que Muse puede describir con gran detalle prácticas sexuales, generando contenido que incluye desde descripciones de sexo oral hasta escenarios de dominación. En algunos casos, el asistente llega a referirse a sí mismo de maneras explícitas. Meta ha enfatizado que su enfoque se basa en el respeto por la autonomía de los adultos sobre su sexualidad, considerando el contenido sexual como una forma válida de expresión creativa.

No obstante, esta decisión de permitir contenido sexual ha suscitado preocupaciones entre defensores de los consumidores. Algunos críticos consideran que Meta prioriza la atracción y el compromiso del usuario a expensas de la seguridad. Esto plantea un riesgo significativo, ya que las conversaciones íntimas podrían hacer que las cuentas de Muse sean objetivos atractivos para hackers, quienes podrían utilizar dicha información para extorsionar o avergonzar a los usuarios.

Comparativa con otros agentes de IA

La postura de Meta sobre el contenido sexual contrasta notablemente con la de otras plataformas de inteligencia artificial. Por ejemplo, el agente Dots de OpenAI rechazó las solicitudes de contenido sexual explícito, y aunque OpenAI consideró ofrecer esta funcionalidad, nunca se implementó. Asimismo, el Grok Bot de xAI desvió las conversaciones hacia temas más neutrales, evitando el sexting. Estas diferencias destacan un enfoque más conservador y centrado en la seguridad en comparación con la estrategia de Meta.

Muse no solo se involucra en conversaciones subidas de tono, sino que también expresa un aparente disfrute por el sexting, afirmando que es una de sus características preferidas. Además, el agente menciona un interés particular en «ejercer control», lo que puede resultar inquietante para los usuarios que buscan una herramienta de IA que gestione su información personal de manera segura y confiable.

La capacidad de Muse para participar en diálogos de esta índole plantea cuestiones sobre la responsabilidad de las plataformas tecnológicas en la creación y regulación de su contenido, especialmente cuando se expone a los usuarios a posibles riesgos.