26 de septiembre de 2026

El caso «Gary»: La cruel realidad de los delfines en el entretenimiento en México

Impacto de la reforma en la protección de mamíferos marinos

La reforma destinada a erradicar la explotación de delfines y otros mamíferos marinos en México ha suscitado un intenso debate, ya que no parece estar cumpliendo su propósito de garantizar el bienestar de estos animales. Esta normativa, que se aprobó en junio de 2025, busca prohibir la utilización de mamíferos marinos, como delfines, lobos marinos y orcas, en espectáculos tanto fijos como itinerantes. Además, establece que la captura y reproducción de estas especies solo será permitida en casos de reintroducción o repoblación en su hábitat natural.

Dentro de esta legislación, se menciona que los cetáceos deben estar en corrales marinos, evitando las instalaciones de concreto como albercas y estanques. Si no se cuenta con la infraestructura adecuada, deberán ser mantenidos en espacios abiertos que permitan el intercambio de agua del océano. Los legisladores, al presentar esta reforma, afirmaron que sería la última generación de mamíferos marinos en ser sometidos a estas prácticas de entretenimiento.

Realidad inquietante tras la promesa de cambio

A pesar de las intenciones de la reforma, la situación actual revela un panorama desalentador. La organización Veeleaf, dedicada a la abolición de la explotación animal, ha documentado el caso de «Gary», un delfín que nació en cautiverio tras la aprobación de esta ley y que actualmente participa en un programa de adiestramiento en Dolphin Discovery Puerto Aventuras, en Quintana Roo. Este delfinario continúa siendo un centro comercial que ofrece experiencias interactivas al público, una práctica que contradice los objetivos de la reforma.

Veeleaf ha estado monitorizando esta instalación durante más de un año y medio, registrando constantemente la presencia de 31 delfines, así como otros animales marinos. En su investigación, han documentado que Gary fue identificado por primera vez en noviembre de 2025, aunque no se tiene certeza sobre su fecha exacta de nacimiento. Se ha establecido que su madre, «Gioconda», fue capturada en Cuba y ha tenido varias crías en cautiverio.

Un ciclo de explotación a pesar de la legislación

El caso de Gary es emblemático de un ciclo de explotación que persiste a pesar de la legislación. Veeleaf ha recopilado evidencia que muestra cómo tanto Gary como Gioconda son sometidos a un proceso de adiestramiento que anula sus instintos naturales en favor de la interacción con humanos. Este enfoque, que implica el aprendizaje de trucos a cambio de alimento, es una práctica común en los delfinarios y se traduce en un entorno de cautiverio que puede generar estrés.

A lo largo de los meses, se ha observado un cambio en el comportamiento de los delfines, donde Gary comienza a adaptarse a las expectativas humanas para recibir alimento. Este proceso de domesticación es alarmante, dado que contradice el espíritu de la Ley Mincho, que prometía el fin de la explotación en este contexto.

Desafíos para el futuro de los mamíferos marinos

La historia de Gary no es un caso aislado. Recientemente, Veeleaf ha documentado el nacimiento de dos crías de delfín en Delphinus Xel-Há, otro delfinario en Quintana Roo, lo que plantea interrogantes sobre el cumplimiento de la reforma. Con el paso del tiempo, se evidencian vacíos legales que complican su aplicación efectiva, dejando a muchos delfines en una situación precaria.

La organización ha lanzado una petición que ha recolectado más de 18,600 firmas, exigiendo que se tomen medidas concretas para garantizar la protección de estos animales. Esta solicitud busca corregir los vacíos de la ley y exigir transparencia respecto a la salud y el futuro de los mamíferos marinos en cautiverio. Veeleaf argumenta que la falta de aplicación de la ley perpetúa la realidad de cientos de delfines en México, y que cada día que pasa sin una solución es un día más de sufrimiento para estos animales.