27 de septiembre de 2026

Innovadora Empresa de EE. UU. Crea 19 Millones de Galones de Lluvia Usando Drones para Manipular el Clima

Innovadora tecnología para la modificación del clima

Una startup estadounidense ha revelado avances significativos en la manipulación del clima y la generación de precipitaciones adicionales. Este innovador experimento tuvo lugar el 23 de agosto en la península de Kenai, durante un periodo de baja presión en el golfo de Alaska. Rainmaker Technology Corporation, la empresa responsable del proyecto, afirma que siete vuelos coordinados lograron producir señales detectables en el radar, estimando que se generaron aproximadamente 57.6 acre-pies de precipitación adicional. Para contextualizar, esto equivale a la producción de cerca de 19 millones de galones de agua en un lapso de tres horas.

El método utilizado para esta operación es conocido como siembra glaciogénica de nubes, una técnica que se originó en 1946 y que consiste en introducir partículas de yoduro de plata (AgI) en las nubes. Estas partículas actúan como núcleos alrededor de los cuales se forman cristales de hielo, que al crecer pueden convertirse en partículas suficientemente grandes para precipitar. Rainmaker se posiciona como la primera empresa privada en la historia que ha logrado generar lluvia, nieve y agua dulce a gran escala utilizando drones.

Operación con drones y resultados destacados

Para llevar a cabo la prueba, Rainmaker empleó dos drones, denominados EL-151 y EL-153. Entre las 6:38 y las 9:33 UTC, se liberaron un total de 19 bengalas, cada una conteniendo aproximadamente 19.7 gramos de yoduro de plata, lo que resultó en la dispersión de alrededor de 374 gramos del compuesto. Los vuelos iniciales se realizaron a unos 3.6 kilómetros sobre el nivel del mar, y posteriormente se elevaron hasta aproximadamente 4.2 kilómetros, donde las condiciones eran más propicias para la activación del yoduro de plata.

Los datos atmosféricos mostraban temperaturas cercanas a -10 °C en las altitudes de siembra, con alta humedad y la presencia de agua líquida superenfriada, lo que significa que gotas de agua permanecen en estado líquido a pesar de estar por debajo de 0 °C. Según Rainmaker, estas condiciones son ideales para que el yoduro de plata facilite la formación de hielo.

Distinguiendo la lluvia artificial de la natural

Uno de los principales desafíos en la modificación del clima ha sido la capacidad de diferenciar entre la lluvia generada artificialmente y la que ocurre de manera natural. Durante el experimento, ya se estaba registrando precipitación débil en Alaska. Para abordar esto, Rainmaker utilizó el radar meteorológico PAHG NEXRAD para identificar patrones que surgieran tras cada liberación y que fueran compatibles con el desplazamiento y crecimiento de partículas de hielo.

El análisis permitió identificar siete «firmas de siembra», cada una de las cuales apareció entre 17 y 40 minutos después de la liberación y se pudo seguir durante periodos de entre 42 y 98 minutos. Algunas de estas firmas alcanzaron extensiones horizontales que superaron los 40 kilómetros cuadrados. La segunda firma fue la más extensa, con 41.2 kilómetros cuadrados, mientras que la séptima alcanzó 9.4 kilómetros cuadrados.

Perspectivas futuras y próximos pasos

A pesar del éxito logrado en esta operación, el informe de Rainmaker subraya varias limitaciones, señalando que los resultados deben considerarse como una prueba de concepto y no como una demostración definitiva de que los drones puedan generar lluvia en cualquier circunstancia. La efectividad de esta técnica depende de la existencia de nubes con características específicas y de la disponibilidad de agua superenfriada.

Rainmaker ve un gran valor en haber podido observar patrones repetidos en el radar asociados con las siembras individuales, lo que les permitirá estimar el volumen de precipitación relacionado. La compañía tiene planes de continuar perfeccionando su sistema durante la próxima temporada invernal, abriendo la puerta a una nueva era en la modificación del clima. En lugar de depender únicamente de aeronaves tripuladas, pequeños drones podrían introducir agentes de siembra en áreas específicas de las nubes.

La startup, originaria de California, se compromete a mejorar continuamente sus capacidades de siembra de nubes, con la intención de llevar agua de manera más efectiva a regiones afectadas por sequías, como la cuenca del Gran Lago Salado y el río Colorado.