24 de octubre de 2026

Investigación revela cómo el herpes labial afecta las defensas del cerebro en ratones y su vínculo con el Alzheimer

El virus responsable del herpes labial, conocido como herpes simple tipo 1 (HSV-1), tiene la capacidad de alterar el funcionamiento molecular de las defensas del cerebro una vez que logra acceder a él. Un reciente estudio publicado en PLOS Pathogens ha evidenciado que este virus activa una respuesta inmunitaria que modifica la expresión genética de las células encargadas de proteger el tejido nervioso. Los hallazgos, obtenidos en modelos de ratón, revelan cambios que van más allá de la inflamación inmediata, generando interrogantes sobre sus posibles repercusiones a largo plazo, incluidas sus conexiones con enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

El HSV-1 es uno de los virus más prevalentes a nivel global. Aunque comúnmente se asocia con lesiones dolorosas en la zona oral, una de sus características más preocupantes es su capacidad de permanecer latente en el sistema nervioso durante toda la vida del huésped. Tras la infección inicial, el virus puede esconderse en los ganglios nerviosos durante años y reactivarse en momentos inesperados, provocando nuevas lesiones.

El recorrido del virus hacia el cerebro

En ciertas circunstancias, el HSV-1 puede desplazarse a través de las conexiones nerviosas hasta llegar al cerebro, un fenómeno ya documentado en la literatura médica. En casos raros, esta migración puede desencadenar encefalitis herpética, una inflamación cerebral que puede resultar grave.

La investigación reciente ha mostrado que la inflamación no es la única respuesta del cerebro ante la presencia del virus. El HSV-1 también tiene la capacidad de alterar la actividad genética de la microglía, un tipo de célula inmunitaria que actúa como primera línea de defensa en el cerebro. Además de combatir infecciones, la microglía se encarga de eliminar desechos y contribuir al mantenimiento neuronal.

Cuando el virus accede a ciertas áreas del cerebro de los ratones, se observa que una proporción de estas células intensifica sus mecanismos defensivos. Al mismo tiempo, la actividad de algunos genes relacionados con sus funciones de mantenimiento cotidiano disminuye. En esencia, las células parecen concentrar sus esfuerzos en combatir el virus, mientras que se ven forzadas a reducir otras actividades esenciales para la salud cerebral.

Interferón y su papel en la defensa cerebral

El interferón, una molécula crucial que las células utilizan para alertar sobre infecciones virales y activar sus defensas, juega un papel central en esta respuesta. En cerebros de ratones sanos, las microglías con un perfil activado por interferón son raras, representando menos del 1% de las células analizadas. Sin embargo, tras la infección, esta cifra puede alcanzar cerca del 16%. Además, se observó que ciertas regiones del ADN, controladas por proteínas clave en la respuesta antiviral, se vuelven más accesibles en estas células, lo que podría ayudar a mantener activa la respuesta inmunitaria.

Aunque el interferón es fundamental para combatir el virus, estudios previos han indicado que su activación prolongada de la microglía puede favorecer la inflamación crónica. Sin embargo, dado que el estudio solo analizó un momento específico (seis días tras la infección), aún se desconoce si estos cambios se mantienen en el tiempo.

Christy Niemeyer, coautora del estudio, señala que “cuando el HSV-1 ingresa al cerebro, estas células entran en un modo de defensa de emergencia. Si bien esto es efectivo para combatir el virus, también puede comprometer su capacidad para realizar funciones cotidianas, incluso después de que el virus ha desaparecido”.

Conexiones potenciales entre herpes y alzhéimer

Los investigadores aún están tratando de desentrañar las consecuencias a largo plazo de esta alteración en el sistema inmunitario. Uno de los principales intereses en este ámbito es el papel de la microglía en enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. Cuando estas células no funcionan adecuadamente, pueden contribuir a la inflamación crónica y a la acumulación de sustancias tóxicas para las neuronas, ambos procesos vinculados al deterioro cerebral.

Esta relación ha llevado a los científicos a explorar si las infecciones por HSV-1 podrían estar relacionadas con procesos neurodegenerativos, especialmente cuando el virus se reactiva de manera recurrente. Existe la posibilidad de que esta respuesta inmunitaria, que inicialmente es protectora, termine perjudicando el tejido nervioso si se mantiene activa durante períodos prolongados.

Kimberley Bruce, coautora principal del estudio y profesora asociada de Medicina en la Universidad de Colorado Anschutz, apunta que “curiosamente, la forma en que el HSV-1 modifica la respuesta inmunitaria de la microglía es similar a los patrones observados en otros factores que contribuyen al alzhéimer. Aunque no hemos establecido que el HSV-1 cause esta enfermedad, nuestros resultados sugieren que la programación inmunitaria de la microglía podría ser un posible vínculo entre las infecciones, el envejecimiento y los factores de riesgo genéticos”.