A cientos de kilómetros sobre la superficie terrestre, un satélite militar ruso ha modificado su trayectoria en múltiples ocasiones, acercándose a tan solo 500 metros de un satélite comercial de observación registrado en Estados Unidos. Esta maniobra ha suscitado inquietudes sobre un posible objetivo de espionaje o sabotaje espacial, especialmente considerando que la empresa que opera el satélite comercial proporciona imágenes al gobierno de Ucrania, que actualmente se encuentra en conflicto con Rusia tanto en el ámbito militar como tecnológico.
Los satélites en cuestión son el Kosmos-2612, un dispositivo militar ruso lanzado en abril de 2026, y el ICEYE-X36, un satélite de observación terrestre de la empresa finlandesa ICEYE, operado por su filial estadounidense ICEYE US. Este acontecimiento fue revelado por LeoLabs, una firma estadounidense especializada en la vigilancia y seguimiento de objetos en órbita, que describió las maniobras del satélite ruso como «deliberadas». La información fue posteriormente divulgada por diversos medios especializados en el sector.
Hasta el momento, Rusia no ha ofrecido una explicación oficial sobre el propósito de sus maniobras. El Departamento de Defensa de Estados Unidos se abstuvo de hacer comentarios al respecto, mientras que un funcionario ucraniano reconoció que las fuerzas armadas de su país utilizan los servicios proporcionados por ICEYE, aunque no pudo confirmar la participación específica del ICEYE-X36 en dichas operaciones. Por su parte, la empresa finlandesa aseguró estar al tanto de la situación y monitorear su evolución, sin pronunciarse sobre las posibles intenciones rusas.
Detalles sobre las maniobras del Kosmos-2612
Según los registros compartidos por LeoLabs, el Kosmos-2612 comenzó a acercarse al ICEYE-X36 el 15 de octubre, reduciendo la distancia entre ambos satélites de aproximadamente 400 a 210 kilómetros. Para el día siguiente, el satélite ruso se encontraba a entre dos y tres kilómetros del aparato comercial. A lo largo de los días siguientes, continuó realizando ajustes orbitales que lo colocaron tanto delante como detrás del ICEYE-X36, hasta alcanzar una separación estimada de 500 metros.
La empresa LeoLabs sostiene que estos movimientos son indicativos de una operación intencionada de aproximación orbital, lo que requiere una planificación cuidadosa, así como un uso preciso de combustible y sistemas de navegación. También sugieren que el Kosmos-2612 podría estar equipado con sensores que le permitan determinar su posición respecto a otros satélites, aunque esta información no ha sido confirmada. Entre el 18 y 19 de octubre, el satélite ruso comenzó a alejarse, y según LeoLabs, la fase de proximidad llegó a su fin.
Las observaciones de LeoLabs han sido analizadas también por investigadores independientes, como Marco Langbroek de la Universidad Tecnológica de Delft y Theodore Kruczek de KeepTrack, quienes realizaron reconstrucciones basadas en registros orbitales públicos. Ambos investigadores confirmaron la existencia de movimientos compatibles con el acercamiento mencionado, aunque señalaron las limitaciones de los datos disponibles para determinar la distancia mínima exacta entre los satélites.
Un contexto de creciente tensión en el espacio
Este episodio se enmarca en un contexto de creciente competencia militar por el control y la seguridad de la infraestructura espacial. Rusia y Estados Unidos han intercambiado acusaciones durante años sobre el desarrollo de capacidades antisatélites. En 2024, Washington alertó que Moscú estaba trabajando en un arma nuclear diseñada para desactivar satélites, una acusación que fue rechazada por el Kremlin. Ese mismo año, Estados Unidos acusó a Rusia de haber puesto en órbita un aparato con capacidades antisatélites, algo que Moscú también negó.
La dinámica actual entre las potencias espaciales pone de manifiesto la importancia de la vigilancia y la seguridad en un ámbito que se vuelve cada vez más estratégico y sensible, especialmente en un contexto de conflictos armados y ciberamenazas. La comunidad internacional observa con atención estos desarrollos, que podrían tener implicaciones significativas para la estabilidad en el entorno espacial.
