26 de septiembre de 2026

Trump propone permitir la caza del lobo gris mexicano para beneficiar a la ganadería

La reciente firma de una orden ejecutiva por parte del presidente Donald Trump ha generado preocupación entre los defensores de la fauna silvestre, ya que podría comprometer la conservación del lobo gris mexicano. Este documento sugiere la posibilidad de excluir a esta especie de la lista de animales en peligro de extinción, argumentando que tal medida podría ayudar a los ganaderos a proteger sus rebaños de la depredación.

La orden, firmada a finales de la semana pasada, expresa que las regulaciones actuales limitan las opciones disponibles para los ganaderos en su defensa contra los depredadores. Por ello, instruye al Departamento del Interior (DOI) a evaluar, en un plazo de 90 días, si los lobos grises mexicanos deben ser eliminados del listado de especies protegidas o reclasificados en un estatus inferior bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción (ESA).

Implicaciones de la Orden Ejecutiva

En caso de que se apruebe la reclasificación o eliminación de la especie del listado, se establece que el DOI y el Departamento de Agricultura se comunicarán con los gobiernos estatales para alentarlos a desproteger al lobo gris mexicano en sus propias legislaciones y revisar los estándares de captura letal. Esto podría abrir la puerta a una mayor caza de esta especie, que ya ha enfrentado severas amenazas en el pasado.

El lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi) es nativo del suroeste de Estados Unidos y del norte y centro de México. A lo largo del siglo XX, esta especie fue objeto de intensas campañas de erradicación debido a la percepción de que representaba una amenaza para los intereses ganaderos, lo que llevó a su declaración como extinta en vida silvestre en la década de 1970. Para contrarrestar esta situación, las autoridades ambientales de ambos países implementaron un programa de conservación que incluye la reproducción en cautiverio y la reintroducción de estos lobos en su hábitat natural.

El esfuerzo de conservación involucra a varias instituciones tanto en México como en Estados Unidos, tales como la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre (USFWS). Este programa busca manejar la población de lobos como una unidad genética conjunta, además de monitorizar su estado, facilitar el intercambio de ejemplares y reducir la mortalidad causada por actividades humanas.

Iniciativas Previas y Resistencia a la Desprotección

No es la primera vez que se intenta modificar la protección del lobo gris mexicano. Durante su primer mandato, Trump había firmado una orden similar que fue posteriormente invalidada por un tribunal. En julio del año pasado, el congresista republicano Paul Gosar presentó un proyecto de ley que también proponía la exclusión del lobo mexicano del listado de la ESA, argumentando que era necesario para proteger a los ganaderos en la zona fronteriza.

Este proyecto fue aprobado en enero por el Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes, aunque aún no ha sido discutido por el pleno. En este contexto, la reciente orden ejecutiva de Trump podría ser vista como un camino más directo para reducir las protecciones al lobo gris mexicano en beneficio de la industria ganadera.

Greta Anderson, subdirectora del Western Watersheds Project, ha calificado el decreto como una distracción que favorece a un grupo reducido de ganaderos. Según ella, el impacto de los lobos en la industria ganadera es mínimo en comparación con los efectos de las políticas comerciales recientes y las condiciones climáticas adversas que enfrenta el sector. Por otro lado, la organización Wolf Conservation Center (WCC) ha recordado que los ganaderos pueden acceder a compensaciones por pérdidas a causa de la depredación de lobos, además de contar con programas para mitigar conflictos.

Estado Actual de la Población de Lobos

Según estimaciones del USFWS, la reintroducción del lobo mexicano ha dado lugar a una población de 319 ejemplares en vida silvestre en Arizona y Nuevo México hasta finales del año pasado. Aunque este número representa un avance significativo, defensores de la fauna argumentan que para garantizar la supervivencia de la especie, se necesitan al menos tres superpoblaciones de 200 individuos cada una en Estados Unidos.

Claire Musser, directora ejecutiva del Proyecto de Recuperación del Lobo del Gran Cañón, sostiene que el crecimiento de la población no es suficiente para asegurar la recuperación a largo plazo. Con una población aún vulnerable y enfrentando problemas genéticos, debilitando las protecciones actuales podría comprometer años de esfuerzos de conservación. Las decisiones sobre su futuro, enfatiza, deben estar respaldadas por la mejor evidencia científica disponible y no por intereses políticos.

En México, se estima que existen entre 30 y 35 lobos mexicanos en vida silvestre, aunque recientes liberaciones de ejemplares nacidos en cautiverio podrían elevar esta cifra a más de 40. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha reiterado que el lobo gris mexicano está clasificado como una especie en peligro de extinción y que requiere de esfuerzos conjuntos entre ambos países para asegurar su supervivencia.

Sheinbaum destacó la importancia de la cooperación entre Estados Unidos y México para la conservación de esta especie transfronteriza y expresó su esperanza de que la reciente orden ejecutiva no se concrete, ya que es fundamental proteger al lobo gris mexicano en ambos lados de la frontera.