El ajolote mexicano y su importancia en la investigación
El ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum) se encuentra actualmente en peligro crítico de extinción. Este singular anfibio ha sido objeto de numerosas investigaciones biomédicas y sobre el desarrollo humano, destacándose por su notable capacidad para regenerar tejidos, incluso partes de su cerebro. A pesar de su relevancia en la ciencia, el entendimiento sobre las capacidades cognitivas de esta especie es aún limitado. Recientemente, un estudio ha comenzado a arrojar luz sobre habilidades cognitivas que podrían ser más sorprendentes de lo que se pensaba.
Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM) llevó a cabo un experimento innovador para explorar si los ajolotes podrían mostrar habilidades cognitivas similares a las de otros anfibios. Investigaciones anteriores han revelado que salamandras, ranas y renacuajos son capaces de discriminar entre cantidades numéricas, lo que les permite identificar grupos de presas o compañeros de especie.
Método de investigación adaptado a las características del ajolote
A diferencia de otros anfibios, el ajolote presenta una visión limitada, lo cual complica los ensayos que dependen de la observación visual. Por ello, los científicos diseñaron un enfoque que se basa en los patrones de movilidad de los ajolotes y su comportamiento natural en su entorno acuático. Estos anfibios se encuentran en cuerpos de agua poco profundos, con corriente lenta y abundante vegetación, lo que les exige desplazarse entre obstáculos y a través de espacios reducidos.
El estudio, publicado en la revista Animal Behaviour, plantea que la capacidad de distinguir tamaños de aberturas es fundamental para la supervivencia del ajolote, ya que les permite evitar lesiones, quedar atrapados o atraer depredadores. Con esta premisa, los investigadores llevaron a cabo un experimento con 24 ajolotes de siete meses en condiciones controladas.
Los ajolotes se mantuvieron en tanques modificados, divididos por un panel que contenía dos agujeros circulares de diferentes tamaños, lo suficientemente grandes para su paso sin riesgo. Se evaluaron seis combinaciones de tamaños, variando entre 3.5 y 6.2 centímetros, para determinar si podían discernir entre aberturas más grandes y más pequeñas. Se realizaron observaciones durante 18 días, registrando cuántas veces los ajolotes atravesaban cada orificio.
Resultados que desafían las expectativas sobre la cognición del ajolote
Al finalizar el análisis, se excluyó a dos de los ajolotes por sus movimientos poco significativos, dejando un total de 22 ejemplares para el estudio. A partir de 120 ensayos, los resultados mostraron que los ajolotes optaron por el agujero más grande de manera consistente, incluso cuando la diferencia en tamaño era mínima. Este hallazgo sugiere que poseen la capacidad de distinguir variaciones sutiles en las dimensiones.
Además, se investigó si la elección de los ajolotes dependía de la diferencia en superficie entre los agujeros. Se constató que, a mayor diferencia de superficie, mayor era la preferencia por el agujero más grande. Sin embargo, esta tendencia disminuyó cuando ambos agujeros eran de gran tamaño, indicando que la decisión no se basaba únicamente en identificar el más grande, sino también en la relación entre las dimensiones de ambos.
Un aspecto notable del estudio fue que esta preferencia se mantuvo en condiciones de poca luz. Aunque la movilidad de los ajolotes disminuyó sin iluminación, continuaron eligiendo el agujero más grande con frecuencia. Esto sugiere que su orientación no depende exclusivamente de la vista.
Hipótesis sobre los sentidos del ajolote y su conexión con el entorno
Los autores del estudio, Oxána Bánszegi y Péter Szenczi, señalaron que los ajolotes podrían estar utilizando un sistema sensorial conocido como línea lateral, que les permite detectar movimientos en el agua, variaciones de presión y vibraciones en su entorno. Además, se planteó la posibilidad de que estos anfibios tengan la capacidad de estimar las dimensiones de su propio cuerpo, lo que les facilitaría la identificación de espacios por donde pueden desplazarse con facilidad.
Los investigadores reconocen que se requieren estudios adicionales para validar estas hipótesis. No obstante, sus resultados amplían la comprensión de la cognición en los ajolotes y cómo estas habilidades pueden influir en su comportamiento, desplazamientos e interacciones con otras especies. Este conocimiento es esencial para mejorar las estrategias de conservación en cautiverio y para investigar más a fondo sus capacidades regenerativas.
En conclusión, entender el comportamiento y las capacidades cognitivas del ajolote no solo es crucial para su conservación, sino que también puede contribuir al bienestar de esta especie en cautiverio y potenciar la investigación sobre su notable capacidad regenerativa.
