Iniciativa del Escudo de Las Américas
En marzo de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una ambiciosa estrategia denominada Escudo de Las Américas, diseñada para establecer una alianza regional en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional. En su lanzamiento, 12 países de América Latina se unieron a esta iniciativa, con líderes de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago participando en una reunión donde Trump se sentó en el centro rodeado de sus homólogos. Chile, aunque inicialmente como observador, formalizó su adhesión en septiembre de ese mismo año.
Actualmente, el número de países que integran el Escudo de Las Américas ha crecido a 17, incluyendo a Colombia y Perú, cuyos nuevos presidentes, Abelardo de la Espriella y Keiko Fujimori, respectivamente, se han sumado tras sus victorias electorales. Guatemala, Jamaica y Belice también han reforzado esta coalición, mientras que Bahamas continúa en calidad de observador. Todos los líderes que han respaldado esta propuesta comparten una ideología política alineada con los intereses de Estados Unidos.
Críticas a la iniciativa y sus implicaciones
El economista ecuatoriano Alberto Acosta, expresidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador, opina que el Escudo de Las Américas no es una colaboración inclusiva, sino que surge de Washington, reflejando intereses estratégicos de Estados Unidos. Según Acosta, la lucha contra el narcotráfico es un pretexto para que EE. UU. garantice el control sobre recursos estratégicos como el litio y el cobre.
Desde Chile, el economista Fernando Estenssoro ha expresado críticas contundentes hacia esta iniciativa, considerándola perjudicial para la soberanía de la región y parte de la confrontación geopolítica entre Estados Unidos y China. Estenssoro sostiene que el interés de Trump radica en asegurar el acceso a recursos naturales, vitales para la economía global, en un momento en que Estados Unidos enfrenta un declive de su hegemonía.
Recursos naturales y su importancia geopolítica
La riqueza natural de América Latina, que abarca más de 20 millones de kilómetros cuadrados, incluye recursos estratégicos como el litio y el cobre. Estenssoro destaca que Sudamérica alberga la mayor reserva de petróleo del mundo, particularmente en Venezuela, y menciona la importancia del “Triángulo del litio” que agrupa a Argentina, Bolivia y Chile, conocido por concentrar la mayor cantidad de reservas de litio, esencial para diversas tecnologías.
El cobre, también abundante en la región, es fundamental para la industria de la construcción y automotriz. Chile se posiciona como el mayor productor mundial, seguido de Perú, donde China se ha convertido en el principal comprador. Países como Argentina y Colombia están comenzando a explorar su potencial en la industria del cobre, lo que ha llevado a un interés creciente por parte de Estados Unidos, China y la Unión Europea en formar nuevas alianzas en la región.
Compromisos económicos y estratégicos del Escudo
En la Declaración conjunta sobre la soberanía del hemisferio, emitida por el Departamento de Estado de EE. UU. en septiembre de 2026, se delinean tres pilares fundamentales del Escudo de Las Américas: económico, de seguridad y coordinación multilateral. El componente económico se centra en mejorar la cooperación, controlar inversiones y asegurar cadenas de suministro de minerales críticos.
Acosta señala que esta declaración busca consolidar el control de los recursos naturales y menciona los tratados bilaterales de inversión que EE. UU. ha firmado con los países del Escudo, como el acuerdo con Ecuador para garantizar el acceso a recursos estratégicos. En marzo de 2026, Ecuador y Estados Unidos firmaron un acuerdo para la cooperación en minerales estratégicos, lo que ha generado controversia en el ámbito legislativo del país.
Militarización y control territorial
Acosta también advierte sobre el riesgo de militarización que puede surgir a partir de esta iniciativa. Argumenta que la lucha contra el narcotráfico está siendo utilizada como un mecanismo para que Estados Unidos mantenga el control sobre los países de la región. Resalta la reciente legislación en Ecuador que podría facilitar una mayor presencia militar en áreas ricas en minerales, identificando a las comunidades que defienden esos territorios como narcoterroristas.
Trump, en su intervención ante la Asamblea General de la ONU, afirmó que EE. UU. no permitirá que «las amenazas contra América» se expandan en el hemisferio. Durante una reunión con los líderes del Escudo, enfatizó la importancia de proteger los recursos naturales de estos países de la influencia de potencias externas.
Implicaciones para Perú y la región
Ricardo Soberón, exdirector de Devida en Perú, ha manifestado que el costo de haber suscrito el acuerdo del Escudo es elevado, ya que implica compromisos sobre inversiones y explotación de recursos naturales. Critica la falta de diálogo en la negociación y considera que Perú y otros países han cedido demasiado al acuerdo, que aunque no es vinculante, puede dar paso a numerosos compromisos adicionales.
Soberón también menciona los acuerdos sobre recursos estratégicos firmados con varios países de la región y cómo Estados Unidos ha tomado control del sector petrolero en Venezuela a través de decisiones militares. Asegura que el Escudo de Las Américas ha conseguido establecer su presencia sin ofrecer incentivos financieros concretos, a diferencia de iniciativas anteriores como el Plan Colombia.
El futuro de los minerales estratégicos y la tecnología
Alberto Acosta plantea que el objetivo de Estados Unidos es asegurar los minerales necesarios para el desarrollo de tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, que requiere una amplia gama de recursos. En este contexto, tanto la industria armamentista como la tecnológica están en el centro de la disputa por minerales como el litio, cobalto y tierras raras.
Estenssoro también enfatiza la creciente competencia por minerales estratégicos y anticipa un panorama de escasez en las próximas décadas. En la competencia global, los microchips se han convertido en un punto crítico, con Estados Unidos enfrentando la creciente influencia de empresas chinas en el sector automotriz. El Escudo de Las Américas, según Estenssoro, busca establecer un control económico sobre los países de la región, en un intento de recolonización.
Soberón añade que, en términos de minerales tradicionales y estratégicos, el enfoque de Estados Unidos es asegurar el control de las cadenas de suministro, priorizando que las empresas estadounidenses, y no las chinas, se beneficien de los recursos de la región. Esto refleja la intensa confrontación empresarial en la que Estados Unidos busca reafirmar su dominio en el hemisferio occidental.
