26 de octubre de 2026

Flávio Bolsonaro y el futuro de la Amazonía: ¿Un 95% bajo el control de gobiernos de derecha en Brasil?

El Futuro de la Amazonía ante Cambios Políticos en Sudamérica

Perspectivas de Gobierno en los Países Amazónicos

Para el año 2027, se prevé que seis de los nueve países que conforman la cuenca amazónica podrían ser liderados por administraciones de ideologías de derecha y extrema derecha. Este escenario, según diversos especialistas, plantea nuevos desafíos y riesgos para el delicado bioma sudamericano. Más allá de Brasil, naciones como Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador han electo presidentes que favorecen abiertamente sectores como el agronegocio y la minería, priorizando estas actividades sobre las agendas ambientales y de conservación.

El futuro de Brasil en este contexto es incierto, dependiendo del resultado de las elecciones presidenciales que se celebran el 4 de octubre. Dado que Brasil alberga más del 60% de la Amazonía, el impacto de las elecciones podría ser significativo. Los sondeos indican una carrera presidencial reñida entre el actual presidente Lula y Flávio Bolsonaro, quien es el hijo mayor del exmandatario Jair Bolsonaro. Quien triunfe en estas elecciones asumirá el poder el 1 de enero del próximo año.

Flávio Bolsonaro se presenta como candidato tras la inelegibilidad y encarcelamiento de su padre, quien enfrentó acusaciones de un intento de golpe de Estado en el contexto de las elecciones de 2022. La administración de Jair Bolsonaro es recordada por el debilitamiento de la fiscalización ambiental y el incremento de la deforestación, lo que genera preocupación por el posible regreso de políticas similares bajo el liderazgo de su hijo.

La Influencia de Venezuela y el Contexto Regional

Venezuela también juega un rol crucial en esta dinámica, ya que su gobierno ha estado bajo la influencia económica y política de Estados Unidos. La presión ejercida por el ex presidente Donald Trump ha llevado a Caracas a expandir su agenda petrolera y a establecer nuevos acuerdos en el sector minero, lo que suscita aún más inquietudes ambientales.

En su conjunto, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia y Venezuela representan aproximadamente el 95% de la Amazonía. Expertos como Márcio Astrini, del Observatorio del Clima de Brasil, advierten que incluso un gobierno con un compromiso moderado hacia la deforestación enfrenta un desafío monumental. La situación se complica aún más cuando las administraciones adoptan posturas que favorecen la explotación de recursos naturales a expensas de las leyes de conservación.

Entre 2025 y 2026, Bolivia, Perú y Colombia eligieron líderes que promovieron campañas en contra de la protección ambiental y a favor de la militarización y la expansión del agronegocio. En Ecuador, el presidente Daniel Noboa, quien fue reelegido en 2025, también ha adoptado posturas ultraconservadoras en términos de seguridad pública y ha reiniciado la apertura del país a la minería, debilitando las instituciones ambientales.

El Impacto de las Elecciones Brasileñas en la Amazonía

Los analistas coinciden en que el resultado de las elecciones en Brasil podría dar origen a una “alianza conservadora” que gobernaría la Amazonía a partir del próximo año. Esta situación podría llevar a Lula da Silva a enfrentar un gobierno en aislamiento diplomático en caso de ser reelegido. Las transformaciones políticas también podrían afectar la cooperación en las zonas fronterizas, donde las iniciativas conjuntas para proteger el bosque y sus poblaciones podrían verse eclipsadas por una agenda centrada en la “tolerancia cero” frente al crimen organizado.

Si la conservación deja de ser una prioridad a nivel regional, esto podría poner en riesgo el futuro de organizaciones intergubernamentales dedicadas al desarrollo sostenible y la defensa de los derechos indígenas, como la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA). A su vez, proyectos de infraestructura transamazónica, que han sido objeto de controversia por sus impactos ambientales, podrían recibir un nuevo impulso.

Con respecto a la deforestación, datos del Programa de Monitoreo de la Amazonía Andina (Maap) indican que esta ha fluctuado en los últimos años. En 2024, los incendios alcanzaron un impacto récord, afectando aproximadamente 2.8 millones de hectáreas en medio de sequías extremas. Sin embargo, en 2025 se observó una recuperación parcial, con una disminución de la superficie afectada por el fuego y una reducción en la pérdida de bosque debido a la deforestación.

Retrocesos Ambientales en la Región

En 2023, al asumir el cargo, Lula fue acompañado por el cacique indígena Raoni Metuktire, marcando un contraste con el legado de crisis ambiental dejado por Jair Bolsonaro. Bajo la administración de Lula, la deforestación en la Amazonía brasileña se redujo a su nivel más bajo en diez años. Por el contrario, Bolivia experimentó un giro radical con la llegada al poder de Rodrigo Paz, quien se alejó de las políticas de protección ambiental que caracterizaron a los gobiernos de izquierda anteriores.

Los analistas señalan que los logros del Movimiento al Socialismo (MAS) en términos de deforestación y explotación de recursos son inciertos. Desde el inicio de su mandato, Paz dejó claro que no priorizaría la protección ambiental, enfocándose en reformas económicas que incluyeron la eliminación del Ministerio de Medio Ambiente, que fue degradado a un viceministerio.

Además, implementó medidas que consideraron un retroceso para las normativas ambientales y facilitó la inversión extranjera en los sectores energético y minero, lo que provocó alarmas entre los grupos indígenas. La coordinadora de campañas de Global Forest Coalition, Valentina Figuera Martínez, expresó su preocupación por los cambios legales en Bolivia, que permiten operar proyectos mineros sin la debida consulta y aprobación legislativa, vulnerando así derechos territoriales.

La Militarización y sus Consecuencias

En Ecuador, las políticas ambientales también han cambiado desde la llegada al poder de Noboa, quien ha promovido proyectos mineros y de combustibles fósiles en la Amazonía. Estos cambios han generado resistencia por parte de grupos indígenas y académicos, quienes advierten sobre el aumento de la violencia relacionada con la extracción ilegal de recursos. La fusión del Ministerio del Ambiente con el de Energía y Minas ha generado críticas, al igual que la aprobación de leyes que facilitan la expansión del sector minero.

La actual ola de gobiernos de ultraderecha en América Latina y el Caribe está acelerando la crisis ambiental, según Martínez, quien sostiene que el enfoque en la explotación de combustibles fósiles está en detrimento de una transición climática justa. En este contexto, la militarización en los países andinos se ha intensificado, y en 2026, dos plataformas ultraconservadoras llegaron al poder en Perú y Colombia, lo que podría tener repercusiones significativas para la Amazonía.

La presidenta peruana, Keiko Fujimori, ha eludido abordar temas críticos como la deforestación y ha propuesto combatir la minería ilegal mediante el uso del poder militar. Esto ha generado preocupación entre defensores ambientales, quienes temen que se repitan las políticas del anterior gobierno de Bolsonaro en Brasil. En Colombia, el nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, ha optado por una estrategia militarizada para controlar la Amazonía, ignorando los problemas estructurales que afectan la región.

Los expertos advierten sobre el riesgo de que la violencia se expanda entre los países amazónicos, especialmente en la triple frontera entre Brasil, Perú y Colombia. La militarización y la priorización de combustibles fósiles podrían resultar en un aumento de la violencia y en la vulneración de los derechos de comunidades indígenas y defensores ambientales.