25 de octubre de 2026

Francis Halzen: El Nobel de Física 2026 que Transformó el Hielo en un Detector de Partículas Cósmicas

Reconocimiento a la Innovación Científica en Astrofísica

Francis Halzen, destacado profesor en la Universidad de Wisconsin-Madison, ha sido galardonado con el Premio Nobel de Física 2026 en reconocimiento a sus notables aportes en la detección y análisis de partículas cósmicas. Su trabajo pionero, que incluye el uso de hielo glaciar del Polo Sur, ha establecido las bases para una nueva modalidad de astronomía. Según la Real Academia Sueca de Ciencias, esta técnica innovadora ha abierto nuevas puertas para la comunidad científica en su búsqueda de comprender el universo distante.

Mark Pearce, presidente del Comité Nobel del Premio Nobel de Física, enfatizó que el reconocimiento a Halzen resalta su excepcional visión y labor, que fueron cruciales para la creación de IceCube. Este detector de partículas, de un kilómetro cúbico, está construido con hielo antártico y se encuentra enterrado a 2,500 metros bajo la superficie. Equipado con avanzados sensores de luz, IceCube es capaz de captar la presencia de neutrinos, partículas subatómicas que son fundamentales para desentrañar los secretos del cosmos.

Los Neutrinos: Mensajeros del Cosmos

Los neutrinos son partículas subatómicas que carecen de carga eléctrica y tienen una masa casi despreciable. Sin embargo, poseen una energía que supera en más de 1,000 veces la que se puede generar en potentes aceleradores de partículas terrestres. Estas características les otorgan la capacidad de atravesar la materia sin ser detectados, incluso en nuestro planeta. La Real Academia Sueca de Ciencias destaca que, por cada segundo, aproximadamente 65,000 millones de neutrinos del Sol atraviesan sin que nos demos cuenta.

Además de su origen solar, los neutrinos se generan en diversos eventos cósmicos, lo que les permite transportar información sobre fenómenos violentos de alta energía que ocurren más allá de nuestro sistema solar. Su relevancia se deriva de su función como “mensajeros fantasma”, ayudando a los científicos a comprender qué objetos en el universo son capaces de acelerar partículas a energías extraordinarias. Gracias a su trayectoria recta y su conservación de energía, los neutrinos proporcionan datos valiosos sobre sus fuentes de origen y las condiciones en las que se formaron.

Diego García Gámez, profesor en la Universidad de Granada, explica que, al ser partículas neutras, los neutrinos llegan a nosotros sin desviarse. Cuando son detectados, la dirección de su trayectoria permite a los investigadores localizar su origen en el vasto universo. Esta información complementa la proporcionada por otros mensajeros cósmicos más conocidos, como los fotones y partículas cargadas como los protones.

Desentrañando Misterios desde el Hielo Antártico

Halzen aplicó este principio en 1988, dando inicio a la construcción de IceCube. Este ambicioso proyecto utiliza la masa de hielo para captar los raros eventos en los que un neutrino interactúa con un núcleo atómico, generando un muón que emite un destello de luz azul. Los sensores ubicados en el hielo son capaces de identificar esta luz, lo que permite a los científicos calcular información sobre las condiciones en que se generó la partícula original.

La elección del Polo Sur como ubicación para IceCube no es fortuita. El hielo antártico es especialmente transparente, lo que facilita la transmisión de la luz generada por las interacciones. Además, su entorno presenta mínimas interferencias y es geológicamente estable, lo que asegura que los sismos no afecten significativamente las mediciones del detector.

La finalización de la construcción de IceCube se realizó en 2011, y poco después, los investigadores empezaron a captar neutrinos de alta energía. Juan José Hernández, profesor del CSIC en el Instituto de Física Corpuscular de Valencia, señala que el premio otorgado a Halzen reconoce su excepcional liderazgo y perseverancia en el diseño de una herramienta que está transformando la astrofísica.

Avances en la Comprensión del Universo

Hernández también destaca hitos importantes alcanzados gracias a IceCube. En 2013, se logró el primer descubrimiento de neutrinos de alta energía provenientes de fuentes astrofísicas más allá de nuestra galaxia, aunque su procedencia aún era desconocida. En 2018, se identificó la primera fuente concreta: un blázar, una galaxia activa cuyo potente chorro de partículas se dirige en dirección a la Tierra. En 2022, IceCube proporcionó evidencias de una emisión continua de neutrinos de la galaxia espiral M77 (NGC 1068), y en 2023 se confirmó que nuestra propia Vía Láctea también es fuente de neutrinos de alta energía.

Pearce subraya que las contribuciones de Halzen ofrecen nuevos conocimientos sobre procesos energéticos en el universo, lo que podría ampliar nuestra comprensión sobre enigmáticas cuestiones como los agujeros negros y la materia oscura. “Francis Halzen tuvo la visión extraordinaria de construir este enorme detector en el Polo Sur. Al detectar estos neutrinos, podemos aprender sobre fuentes cósmicas que de otro modo permanecerían fuera de nuestro alcance”, concluyó.