25 de octubre de 2026

Impacto del Cambio Climático en el Inusual Fenómeno de El Niño 2026: ¿Qué Podemos Esperar?

El impacto del fenómeno de El Niño en el clima global

El fenómeno de El Niño ha captado la atención mundial recientemente, ya que diversas organizaciones internacionales advierten que se trata del evento más intenso que se ha registrado desde 1950. Este fenómeno climático, que se materializa en el calentamiento de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, tiene el potencial de intensificar la frecuencia y la gravedad de fenómenos como lluvias torrenciales y sequías en diversas partes del planeta. A principios de septiembre, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que El Niño estaba “firmemente establecido” en la región central y oriental del Pacífico, y anticipó que podría seguir fortaleciendo en los meses venideros, ganándose el apodo de “Super Niño” en varios medios de comunicación. La OMM estima que existe una probabilidad cercana al 100% de que este fenómeno persista hasta febrero de 2027.

En respuesta a esta situación, organismos internacionales, incluida la ONU, han instado a la adopción urgente de medidas de adaptación y mitigación, con el objetivo de proteger tanto a la población como a los ecosistemas que podrían verse amenazados. La OMM advirtió que un evento de El Niño de gran intensidad puede alterar significativamente los patrones de lluvia y temperatura a nivel global, alimentando fenómenos meteorológicos extremos.

El debate sobre el calentamiento global y El Niño

El surgimiento de este fenómeno ha desatado un intenso debate sobre si el calentamiento global, provocado por la actividad humana, es responsable de la intensidad del actual episodio de El Niño o si se trata simplemente de una variabilidad natural del sistema climático. Los escépticos del cambio climático tienden a apoyar la segunda opción, mientras que los defensores del medio ambiente argumentan que este episodio inusual es una consecuencia de la falta de acciones adecuadas para mitigar el cambio climático por parte de la comunidad internacional.

Para comprender mejor El Niño, es crucial definirlo: se refiere a un fenómeno climático caracterizado por un aumento anómalo de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial, que se mantiene durante aproximadamente un año. Este ciclo natural ocurre cada cierto tiempo, cuando el calor acumulado en el océano asciende a la atmósfera. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA) utiliza la temperatura promedio de la superficie del mar en la región conocida como “Niño 3.4” para determinar la presencia de este fenómeno, definiendo criterios específicos que deben cumplirse.

Características del fenómeno actual de El Niño

El episodio actual de El Niño es inusual, principalmente por su pronosticada intensidad, que podría ser la mayor registrada desde 1950. José Martín Cortés, meteorólogo de Meteored México, destacó que el Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA anticipa una anomalía de 2.6 °C por encima de lo habitual, superando los registros previos de 2.4 °C en 1982-1983 y 2.3 °C en 1997-1998 y 2015-2016. Cortés también hizo hincapié en que antes de 1950 no existían las herramientas necesarias para medir este fenómeno con precisión, lo que podría haber ocultado eventos pasados de similar o mayor intensidad.

Francisco Estrada, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, agregó que el contexto climático en el que se produce este fenómeno es drásticamente diferente al de décadas anteriores, con la temperatura global actualmente alrededor de 1.46 °C por encima de los niveles preindustriales. El PNUMA también ha pronosticado que el planeta superará el límite de calentamiento global de 1.5 °C establecido en el Acuerdo de París, probablemente antes de finalizar esta década.

Las implicaciones del cambio climático en El Niño

La interacción entre El Niño y el calentamiento global plantea importantes interrogantes. Cortés argumenta que, aunque no hay evidencia concluyente que vincule directamente la intensidad del fenómeno actual con la crisis climática, es necesario realizar estudios de atribución para evaluar el impacto que el calentamiento global podría tener en eventos futuros. Sin embargo, también señala que estas simulaciones pueden ser limitadas y no siempre reflejan de manera precisa la realidad, lo que complica el establecimiento de una relación directa.

A pesar de esto, Cortés considera probable que los efectos de El Niño se vean intensificados por el cambio climático, aunque advierte que el planeta tiende a buscar un equilibrio. Esta dualidad sugiere que, a pesar del calentamiento global, podrían surgir mecanismos que contrarrestan sus efectos, lo que podría haber ocurrido en el pasado sin la debida documentación.

La necesidad de investigar más sobre El Niño y el cambio climático

Estrada también enfatiza la importancia de investigar más a fondo la relación entre el cambio climático y El Niño. Señala que la variabilidad del fenómeno ha aumentado en los últimos 60 años, con eventos de mayor magnitud. A su juicio, la discusión no debe centrarse en si El Niño es un fenómeno natural o provocado por el cambio climático, sino en cómo ambos procesos interactúan y afectan a la sociedad.

La principal preocupación que plantea Estrada no es solo si El Niño será el más intenso jamás registrado, sino cómo un fenómeno natural excepcional se combinará con un clima que ya ha cambiado significativamente. Esta interacción puede dar lugar a comportamientos climáticos inesperados, elevando los riesgos relacionados con lluvias, sequías, temperaturas extremas y otros fenómenos meteorológicos. En este contexto, la anticipación y la gestión de riesgos se vuelven más cruciales que nunca para hacer frente a los desafíos que surgen de la interacción entre El Niño y el cambio climático.