22 de octubre de 2026

La llegada de docentes clonados por IA a Harvard y otras prestigiosas universidades

La llegada de los profesores virtuales

La integración de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito educativo ha dado un paso significativo con la creación de profesores digitales en universidades de renombre en Londres y Estados Unidos. Estas instituciones están desarrollando avatares que replican a sus docentes, con el fin de diversificar las oportunidades de aprendizaje y formación. Sin embargo, esta innovación plantea interrogantes sobre la propiedad intelectual, la posible explotación de la identidad de los educadores y la fiabilidad de la información que se transmite a través de esta tecnología.

Un ejemplo destacado es HBS Foundry, un programa online de ocho semanas lanzado por Harvard Business School. Este programa está diseñado para emprendedores y estudiantes de posgrado, y utiliza avatares en video de siete profesores de la escuela para simular situaciones empresariales, como presentaciones ante inversionistas y reuniones de consejo. La iniciativa busca ofrecer a los participantes un entorno práctico donde puedan desarrollar habilidades esenciales para el mundo laboral.

Desarrollo de habilidades a través de la IA

De acuerdo con informes recientes, los profesores virtuales de Harvard, gracias a la tecnología de HeyGen, ya están siendo utilizados en programas piloto en más de 100 universidades estadounidenses. Los defensores de esta modalidad de enseñanza afirman que permite a los estudiantes mejorar sus habilidades interpersonales y aplicar los conocimientos adquiridos de manera más efectiva. Katharina Rings, directora de HBS Foundry, afirmó que los participantes suelen asistir a reuniones de trabajo reales con mayor confianza y argumentos más sólidos. Sin embargo, esta afirmación se basa en encuestas sin respaldo de estudios estadísticos concluyentes.

Por su parte, Enrique Dans, profesor de innovación en IE University, reconoció que esta alternativa representa una forma más accesible y económica de formación. No obstante, enfatizó que «sin una evaluación independiente, solo tenemos una herramienta de marketing que simula ser docente». Esta crítica resalta la necesidad de una validación objetiva de la efectividad de estas herramientas educativas.

Los riesgos asociados a la inteligencia artificial

Los detractores de esta práctica han señalado el riesgo de que la IA cometa errores o brinde información incorrecta. Harvard ha implementado medidas para mitigar estos riesgos, permitiendo que los profesores revisen y ajusten las respuestas de sus avatares. Sin embargo, esta supervisión no es obligatoria y depende del criterio de cada docente. Jeffrey Bussgang, cofundador de un fondo de capital de riesgo y participante en HBS Foundry, admitió que inicialmente revisaba las interacciones de su réplica, pero dejó de hacerlo al confiar en el equipo y en el algoritmo del programa.

El fenómeno de los avatares no se limita a Harvard. En Imperial Business School, docentes como David Shrier han comenzado a utilizar sus propias réplicas de IA para responder preguntas de estudiantes. Esta tendencia surge de la necesidad de los educadores de controlar su identidad digital y mejorar la atención a sus alumnos. Sin embargo, también genera preocupaciones sobre el uso indebido de su conocimiento y la posibilidad de que los avatares compartan información desactualizada o errónea.

La falta de regulación y las preocupaciones del profesorado

Los especialistas advierten que la aplicación de la IA en la educación se expandirá con el tiempo a otras instituciones y niveles educativos. Sin embargo, muchos docentes han expresado su oposición a la adopción de esta tecnología sin un consenso claro y sin garantías que protejan las prácticas académicas.

El año pasado, la Asociación Estadounidense de Profesores Universitarios alertó sobre los peligros de una adopción acrítica de la IA, señalando que podría intensificar la carga de trabajo y poner en riesgo empleos, así como afectar la propiedad intelectual y las condiciones laborales del profesorado, lo que impactaría negativamente en la experiencia de aprendizaje de los estudiantes.

A nivel global, no existen marcos regulatorios específicos que aborden el uso de la IA en la educación, aunque algunos países están considerando posibles prohibiciones. Este contexto alimenta el debate sobre los beneficios y desventajas de la incorporación de la IA en la enseñanza. Mientras algunos educadores destacan sus potenciales aplicaciones positivas, otros advierten que la falta de supervisión y regulación puede comprometer los derechos tanto de estudiantes como de docentes, poniendo en riesgo la propiedad intelectual y la autonomía académica.