27 de septiembre de 2026

Millones de diabéticos podrían estar recibiendo tratamientos inadecuados: descubre por qué es un problema crítico.

La concepción común de un paciente con diabetes tipo 2 generalmente está asociada a una persona con sobrepeso. En los países desarrollados, aproximadamente el 90% de los individuos diagnosticados con esta enfermedad presentan obesidad o sobrepeso. Sin embargo, la situación es diferente en el continente africano, donde se estima que un 40% de los adultos con diabetes tipo 2 son delgados. En algunos países, como Ghana, esta cifra asciende a un notable 60%. Esto significa que alrededor de 10 millones de personas en África presentan un tipo de diabetes que no se ajusta al perfil habitual, como señala Sabrina Esmail del Centro Médico Universitario de Ámsterdam (Amsterdam UMC).

A pesar de que es un hecho conocido que la diabetes tipo 2 puede afectar tanto a personas delgadas como a aquellas con sobrepeso, la relevancia de esta distinción ha sido subestimada. Aunque ambos grupos comparten el diagnóstico, un nuevo estudio revela que los mecanismos biológicos que subyacen a la enfermedad son opuestos. En los pacientes con sobrepeso, la diabetes se relaciona principalmente con la resistencia a la insulina, mientras que en los delgados, la patología está asociada a una insuficiencia pancreática que impide la producción adecuada de insulina. “El problema para ellos radica en la falta de insulina, no en una respuesta inadecuada a la misma”, aclara Esmail.

Un enfoque diferente para una enfermedad común

El equipo de investigación, que incluye a expertos de Amsterdam UMC y la Universidad de Ghana, analizó datos de 3,331 personas en Ghana, Nigeria y Kenia para determinar cómo la diabetes tipo 2 puede manifestarse de manera diferente según el índice de masa corporal (IMC) de los pacientes. Los hallazgos revelan diferencias significativas en las complicaciones asociadas a la enfermedad. Los individuos delgados tienden a desarrollar más frecuentemente problemas oculares, como la retinopatía, así como accidentes cerebrovasculares. En contraste, aquellos con sobrepeso presentan una mayor incidencia de hipertensión arterial y un riesgo elevado de enfermedades cardiovasculares. La enfermedad renal crónica, sin embargo, se presenta con similar frecuencia en ambos grupos, según explica Felix Chilunga, autor principal del estudio.

Las variaciones en la cantidad y distribución de grasa corporal son factores que contribuyen a estas diferencias, pero también se han identificado contrastes en los antecedentes clínicos. Mientras que el sobrepeso a menudo se asocia a estilos de vida poco saludables, los pacientes delgados suelen haber enfrentado desnutrición o bajo peso al nacer, lo que podría afectar el desarrollo del páncreas, según indican los investigadores.

La insulina como factor clave en el tratamiento

El estudio pone especial énfasis en el papel de la insulina. En el análisis de los diferentes grupos, se observó que los pacientes delgados con diabetes que no recibían tratamiento con insulina presentaban niveles significativamente más bajos de esta hormona y una función de las células beta del páncreas, que son responsables de su producción, considerablemente reducida. Estos resultados respaldan la hipótesis de que, en este grupo, el problema esencial podría ser la secreción insuficiente de insulina, en lugar de la resistencia a la misma.

Las estrategias terapéuticas comúnmente adoptadas para tratar la diabetes tipo 2 en muchos países africanos siguen directrices internacionales que prescriben medicamentos como la metformina, sin considerar si el paciente tiene un IMC bajo o elevado. Aunque este enfoque puede ser eficaz para reducir la resistencia a la insulina, resulta inadecuado para aquellos cuyo principal desafío es la escasa producción de insulina. Esto podría resultar en un tratamiento inapropiado, afectando el control de la glucosa y aumentando el riesgo de complicaciones a largo plazo.

La necesidad de estudios más profundos y específicos

A pesar de las limitaciones del estudio, que no logra establecer una relación de causa y efecto y carece de información detallada sobre el acceso a la atención médica y la adherencia al tratamiento, los autores destacan la necesidad de realizar investigaciones longitudinales y ensayos clínicos. Estos podrían ayudar a identificar las estrategias diagnósticas y terapéuticas más adecuadas para este grupo de pacientes.

La consistencia de los resultados entre los participantes sugiere que la diabetes tipo 2 en personas delgadas podría representar un fenotipo distinto de la enfermedad. En África, donde este perfil es más prevalente, cerca de 24 millones de adultos padecen diabetes tipo 2, y aproximadamente dos quintas partes son delgados. Sin embargo, este fenómeno no se limita al continente africano. “Una parte significativa de los pacientes africanos en Europa también presenta un IMC más bajo, pero recibe tratamiento según las pautas diseñadas para aquellos con sobrepeso, resultando en un control deficiente de su enfermedad”, añade Charles Agyemang del Amsterdam UMC.

Un llamado a la acción para mejorar el tratamiento de la diabetes

Comprender estas diferencias es fundamental para garantizar que los pacientes reciban tratamientos que se ajusten a la biología de su enfermedad. Este estudio representa un primer paso en la búsqueda de mejores opciones terapéuticas para este amplio grupo de individuos delgados en África. Agyemang resalta la urgencia de realizar ensayos clínicos específicos que permitan determinar qué tratamientos son más efectivos para esta población, a menudo ignorada.

La investigación ha sido publicada recientemente en la revista académica Diabetologia, donde se puede acceder a los detalles completos del estudio.