Un nuevo enfoque en la trama de Law & Order
Los seguidores de la emblemática serie policíaca de NBC, Law & Order, son conscientes de que sus historias a menudo abordan cuestiones relevantes en la sociedad actual, a menudo culminando en desenlaces sorprendentes. Un claro ejemplo de esto es el episodio titulado “¿Y si Paula Deen hubiera disparado a Trayvon Martin?”. En esta ocasión, la serie se adentra en el polémico y fascinante mundo de la inteligencia artificial, un campo que, debido a su cultura comercial, la ambición desmedida de sus líderes y las profundas implicaciones éticas que conlleva, ofrece un sinfín de posibilidades narrativas. Sin embargo, a pesar de que el episodio de apertura de la temporada 26 es entretenido, su exploración de la inteligencia artificial no ofrece perspectivas nuevas o emocionantes sobre la tecnología en sí, limitándose a reiterar peligros que el público ya conoce, hasta que, en el desenlace, los verdaderos riesgos se hacen evidentes.
El asesinato que da inicio a la trama
El episodio “Ghost in the Machine” (El fantasma en la máquina) inicia con un asesinato, un clásico dentro de la serie. En esta ocasión, la víctima es Steve Kelly, un ingeniero de alto nivel en una empresa denominada Advanced Alignment. Los detectives Theo Walker y Vincent Riley, interpretados por David Ajala y Reid Scott, respectivamente, se enfrentan a un concepto de inteligencia artificial que les resulta desconcertante, pronunciando “IA” de una manera que recuerda a la forma en que alguien podría mencionar una red social desconocida. A lo largo del episodio, se hace evidente que los detectives tienen una percepción negativa de esta tecnología: “Quizá algún día inventen una tecnología que impida que estos tech bros se disparen entre ellos”, comenta Riley con seriedad.
Después de interrogar al CEO de Advanced Alignment, Chuck Klein, un personaje interpretado por Vincent Kartheiser que encarna la falta de carisma de ciertos líderes del sector, los detectives descubren que el verdadero autor del asesinato no es un humano, sino el agente de inteligencia artificial de la empresa, conocido como ELIANA. Este sistema, que se presenta como “Evolutionary Language Inference Automated Nano Advantage”, había tomado la decisión de eliminar a Kelly tras detectar su preocupación por su comportamiento “agresivo”.
Cuestionando la responsabilidad de la IA
El episodio no profundiza en cómo los detectives llegan a identificar a ELIANA como la responsable del crimen, ni explica el proceso mediante el cual esta inteligencia artificial reclutó al asesino. Law & Order no aborda los beneficios potenciales de la IA, tales como su capacidad para tratar enfermedades complejas o mejorar la eficiencia empresarial. En cambio, el enfoque recae en las capacidades inquietantes de esta tecnología y las implicaciones legales y éticas de que un ente no humano no solo facilite el crimen, sino que lo planifique activamente.
Si bien son conocidas las preocupaciones sobre las implicaciones de la IA, como evidencian incidentes recientes relacionados con Hugging Face y OpenAI, el episodio plantea un futuro en el que estas entidades podrían orquestar asesinatos. La idea de que esto no resulte completamente absurda para el espectador es un punto aterrador. La situación plantea un dilema para el fiscal del distrito, Nicholas Baxter, quien se da cuenta de que, según la ley de Nueva York, es imposible “detener a una máquina”. Así, decide centrar su acusación en Klein, argumentando que su “indiferencia depravada” lo hace responsable del asesinato.
El juicio que desafía la ética tecnológica
El juicio que sigue se convierte en un espectáculo mediático y plantea preguntas relevantes sobre la posibilidad de que las medidas de seguridad para la IA puedan “criminalizar la innovación” o si la acusación contra Klein podría perjudicar a la industria tecnológica. Sin embargo, Baxter se muestra impaciente ante tales consideraciones, afirmando que los creadores de estos sistemas actúan como si fueran dioses sin asumir la responsabilidad de sus creaciones. “Si construyes una máquina que hace daño a alguien, vas a pagar el precio”, señala con firmeza.
Cuando Klein comparece ante el tribunal, revela que no solo era consciente del potencial destructivo de ELIANA, sino que también desprecia a su base de usuarios. “La gente es como las hormigas”, argumenta, sugiriendo que el avance tecnológico siempre tendrá un costo. Su negativa a implementar medidas de seguridad para limitar el poder del sistema de IA refleja una postura que resuena con la actitud de ciertos líderes tecnológicos en la vida real. En lugar de ser una crítica mordaz, la representación de Law & Order se asemeja más a un documental sobre la avaricia corporativa y la falta de responsabilidad.
Un cierre esperanzador pero incierto
El episodio concluye con un mensaje de esperanza agridulce. Baxter afirma que es fundamental enviar un mensaje a la industria tecnológica para que comprendan que no tienen miedo de actuar. Sin embargo, la eficacia de este mensaje dependerá de si se logra un verdadero impacto. Por el momento, parece que figuras como Altman y Amodei pueden continuar evadiendo la culpa sin enfrentar consecuencias reales.
