21 de octubre de 2026

Revolución en la Medición del Tiempo: Adiós al Segundo Intercalar en 2027

La controversia en torno a los segundos intercalares ha sido un tema candente dentro de la comunidad metrológica durante los últimos 30 años. Sin embargo, esa discusión ha llegado a su fin con la decisión oficial de eliminar este concepto del sistema de tiempo. La supresión de los segundos intercalares, una medida de la que la mayoría de las personas jamás se ha percatado, tiene repercusiones significativas para la tecnología cotidiana. Además, esta decisión evita una situación potencialmente problemática: la posibilidad de que se introdujera el primer segundo intercalar negativo en la historia.

La Oficina Internacional de Pesas y Medidas (BIPM, por sus siglas en francés) ha declarado que a partir de mayo de 2027 dejará de implementar segundos intercalares, los cuales han sido añadidos en 32 ocasiones desde 1972 para ajustar el Tiempo Universal Coordinado (UTC).

Significado del Tiempo Universal Coordinado

El segundo intercalar fue introducido en 1972 para corregir la creciente discrepancia entre el tiempo medido por relojes atómicos y el tiempo basado en la rotación de la Tierra. Esta discrepancia se debe a que la rotación terrestre se está ralentizando, influenciada por la fricción de las mareas ocasionada por la Luna, así como por la dinámica del núcleo, los océanos y la atmósfera de nuestro planeta.

Los segundos intercalares han servido para alinear el UTC, que se basa en relojes atómicos, con el Tiempo Universal (UT1), que se fundamenta en observaciones astronómicas. Imagina que se añade una vía adicional a una línea de tren para asegurar que dos trenes mantengan la misma trayectoria. El BIPM, en lugar de añadir segundos a intervalos fijos, utiliza la media de cientos de relojes atómicos en todo el mundo y realiza comparaciones con el tiempo astronómico para determinar cuándo es necesario un segundo intercalar. La última adición se realizó en 2016.

A pesar de que la adición de un segundo intercalar podría parecer un trámite menor, el UTC es crucial para una variedad de tecnologías, ya que muchas aplicaciones y bases de datos dependen de su precisión. Aunque estos ajustes han mantenido la alineación entre UTC y UT1, también han causado problemas en diversos sistemas que operan con el UTC. Empresas como Google y Meta han implementado métodos para gestionar estos segundos, distribuyendo la adición a lo largo de un día en incrementos menores, pero no todos los sistemas han logrado adaptarse sin inconvenientes. Un caso notable fue el colapso del sistema de reservas de la aerolínea Qantas tras la implementación de un segundo intercalar en 2012.

El riesgo de un segundo intercalar negativo

La complejidad de añadir un segundo intercalar se ha visto incrementada por la probabilidad de tener que introducir un segundo negativo, una situación que se ha vuelto más probable debido al aumento de la velocidad de rotación de la Tierra en años recientes, influenciada por el cambio climático. El deshielo ha alterado la gravitación terrestre de tal manera que algunos expertos estiman que podría haberse requerido un segundo intercalar negativo tan pronto como en 2029. Este riesgo ha sido un factor clave en la decisión de eliminar por completo los segundos intercalares.

Judah Levine, investigador del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE. UU., señala que los problemas derivados de los segundos intercalares positivos han persistido durante cinco décadas y que los efectos de un segundo negativo son inciertos y potencialmente más graves.

Patrizia Tavella, directora del departamento de tiempo del BIPM, confirmó estas preocupaciones y mencionó que la decisión de implementar el cambio en 2027 se debe a la evidencia de fallos significativos en el manejo de segundos negativos. Este cambio se llevará a cabo el 20 de mayo de 2027, una fecha simbólica que marca el aniversario de la firma de la Convención del Metro, que dio origen al BIPM.

Facilitando la vida cotidiana

La eliminación de los segundos intercalares simplifica la vida para todos, tal como lo expresó Tavella: «¡Lo bueno es que no tenemos que hacer nada! Simplemente seguiremos acumulando segundos y minutos normales de 60 segundos». Esta reducción de complicaciones es bien recibida por los profesionales del sector.

A pesar de la decisión de posponer los segundos intercalares, esto no significa que la discrepancia entre el tiempo atómico y el tiempo astronómico se detenga. Por ello, el BIPM ha acordado la creación de una hora intercalar, aunque esta idea se encuentra a milenios de distancia, dado que hay 3,600 segundos en una hora. Tavella aclara que, si los sistemas operan con el UTC, no se requiere ninguna acción, pero aquellos que dependen del UT1 deberán estar preparados para manejar la diferencia que aumentará en el futuro.

En resumen, el futuro de la medición del tiempo se presenta sin la complicación de los segundos intercalares, aliviando así la carga de los sistemas actuales y dejando la gestión de posibles cambios para las generaciones venideras.