26 de octubre de 2026

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Desarrollo de inmunidad tras la COVID-19

La experiencia de haber contraído COVID-19 en múltiples ocasiones o de haberse vacunado con varias dosis contra el SARS-CoV-2 podría haber resultado en un fortalecimiento de la inmunidad frente a otros coronavirus que amenazan la salud humana. Esta es la conclusión a la que han llegado investigadores de King’s College London y The Pirbright Institute, ubicados en el Reino Unido. La principal autora del estudio, Nazia Thakur, destacó que los coronavirus de murciélago, que se consideran con un alto potencial de transmisión a los humanos, son los mismos que tienen más probabilidades de ser reconocidos por la inmunidad generada tras la COVID-19. Aunque la transmisión de estos virus no puede ser eliminada por completo, la exposición al SARS-CoV-2 podría haber incrementado la barrera para su establecimiento en la población humana.

La idea de que la inmunidad contra el COVID-19 podría ofrecer protección adicional contra otros coronavirus no es nueva. Desde el inicio de la pandemia, expertos en infectología y virología han sugerido que la respuesta inmune generada podría ser efectiva también contra otros virus de esta familia. Sin embargo, para validar esta hipótesis, era necesario llevar a cabo investigaciones exhaustivas y someterlas a un riguroso proceso de revisión por pares. El estudio mencionado fue publicado recientemente en PLOS Biology.

La diversidad viral de los murciélagos

Los murciélagos son conocidos por albergar una gran diversidad de coronavirus, muchos de los cuales son aún poco estudiados. Entre estos se encuentran los sarbecovirus, que incluyen al SARS-CoV-1 y al SARS-CoV-2. Dado que ambos virus están relacionados con los coronavirus de murciélago y estos animales pueden ser portadores de una amplia variedad viral, es fundamental entender qué características permiten que estos virus salten a otras especies. Esta comprensión es esencial para mejorar los esfuerzos de vigilancia epidemiológica.

El estudio se enfocó en evaluar la capacidad de un coronavirus para interactuar con diferentes versiones de la proteína ACE2, el receptor utilizado por muchos sarbecovirus para ingresar a las células. Los investigadores analizaron 15 virus representativos y evaluaron sus proteínas Spike en relación con las ACE2 de 16 especies de murciélagos, así como de otras 18 especies de mamíferos. Los resultados permitieron distinguir dos comportamientos: los virus generalistas, que pueden utilizar proteínas ACE2 de múltiples especies, y los especialistas, que dependen de un conjunto más limitado de receptores. Curiosamente, el comportamiento generalista fue más común entre los sarbecovirus del mismo grupo evolutivo que incluye a SARS-CoV-2.

Interacción entre virus y el sistema inmunológico

Un aspecto crucial del estudio se centró en la capacidad de los sarbecovirus para ser reconocidos por el sistema inmunológico de aquellos que ya han sido expuestos al SARS-CoV-2. Para ello, los investigadores utilizaron muestras de personas que habían tenido COVID-19 y evaluaron su capacidad para neutralizar diversos sarbecovirus. Los resultados fueron alentadores para los virus generalistas, que mostraron una notable capacidad de neutralización cruzada, indicando una mayor similitud antigénica con el SARS-CoV-2.

No obstante, la protección no fue homogénea. Algunos sarbecovirus más distantes en evolución mantuvieron cierto grado de reconocimiento por los anticuerpos generados frente a SARS-CoV-2, pero con niveles reducidos de unión y neutralización. Los investigadores también identificaron anticuerpos monoclonales de personas vacunadas que habían experimentado infecciones posvacunales, los cuales mostraron capacidad para reconocer una amplia variedad de sarbecovirus.

La evolución del SARS-CoV-2 y sus implicaciones

Es importante destacar que el SARS-CoV-2 no ha permanecido inmutable. A medida que ha evolucionado en los humanos, diversas variantes han alterado su capacidad para utilizar ACE2 de diferentes especies. Particularmente, se observaron cambios en el tropismo de las variantes de Omicron y sus sublinajes, lo que introduce una nueva dimensión al problema. Un virus que circula principalmente entre humanos puede adquirir características que modifiquen sus interacciones con otras especies, lo que podría facilitar la transmisión inversa hacia los animales.

Los autores del estudio sugieren que la relación entre el rango de huéspedes, la evolución viral y el reconocimiento inmunitario podría ser vital para anticipar cuáles sarbecovirus requieren un mayor enfoque. Además, los hallazgos apuntan a la posibilidad de desarrollar vacunas que ofrezcan protección más amplia contra varios sarbecovirus. Dalan Bailey, líder del grupo de glicoproteínas virales de Pirbright, mencionó que la evidencia de neutralización cruzada entre algunos de los coronavirus de murciélago más distantes es un hallazgo alentador, sugiriendo que podría ser posible crear vacunas o terapias con una protección amplia contra estos virus.